A lo largo de nuestro
proceso, uno de los aspectos a tener presente y a realizar, es el hecho de
tomarse un tiempo para uno mismo. Es una liberación de todo lo que a uno le
rodea para poder sentirse él mismo en su interior.
Tomarse momentos para uno
mismo vendría a ser el estar solo, los momentos de soledad. Todo y así, en la
soledad uno no está solo, sino que está consigo mismo. No está solo, sino con
aquel quien en verdad es.
Cuando se siente este ser
innato, el interior de uno se expande y se siente acompañado por nuestros
hermanos del Hogar. Nunca hemos estado solos, ni cuando hemos querido que nadie
de nuestro entorno terrenal se acerque a nosotros.
La soledad es un estado
interior sintiendo todo aquello que uno necesite aprender. Cuando así es,
nuestro ser irradia un bienestar y una sensación conforme en todo momento
superará aquello que pueda estar viviendo. Entonces, cuando siente esto, siente
en su interior un gran bienestar, una gran paz, serenidad y el sentirse amado
por todos aquellos seres celestiales que le acompañan.
La soledad puede llevarte
al bienestar y a sentir tu verdadera esencia.
La soledad no es estar
solo, sino el abrir la puerta de aquel quien en verdad uno es. Cuando así es,
el universo se manifiesta en él, teniendo la sensación conforme uno puede
superar cualquier momento vivido, porque uno es su propia Fuente de Vida, de
Amor y realización según el sentido que ha venido a hacer.
La Soledad nos lleva a
aquel quien en verdad somos y a armonizarnos.


