-
¡Hola David! Me alegro poder estar nuevamente
contigo y poder transmitir a todos aquellos que puedan leer nuestro encuentro,
tus palabras.
-
Los períodos de grandes cambios, como son los que
vivimos en el presente, conllevan una intensificación de tu predisposición para
ir a tu interior. (Pausa). Son momentos para no desconectarnos de lo que
sentimos. Nuestro interior nos habla y necesitamos tiempo para escuchar a
nuestro corazón – empieza diciendo.
-
Te comprendo porque nuestra consciencia ya no nos
deja “dejarlo para luego”, sino que hace que nos pongamos ahora a centrarnos en
lo que sentimos. Por cierto, ¿qué dirías de lo que se transmite actualmente
sobre la espiritualidad?
-
La espiritualidad empieza a estar integrada en cada
uno. Ya no se centra, en lo que podáis llegar a leer o ver en los medios
sociales, sino que las puertas que ahora están abiertas para ser cruzadas, son
las de la responsabilidad y la consciencia. Es cuestión, de cada uno, vislumbrar cada vez más su esencia. (Pausa).
Las almas están más predispuestas a entender lo que se pueda llegar a
transmitir. El corazón va tomando su lugar, y va convirtiéndose en la guía de
nuestros pasos. Por otro lado, siento como mis palabras deben de reposar un
tiempo porque es cada uno quien debe de entrar en contacto con su esencia. Es
yendo a su interior como empezará a conocer el camino a seguir. Cada uno debe
de responsabilizarse de su proceso, y dejar de depender de su entorno.
-
…
-
Lo que se debía de transmitir ya se ha dicho. No hay
nada nuevo, en estos momentos, para ser anunciado a nuestro mundo. Es el propio
ser que debe de ir a su interior y conectar con quien es para recibir todo
aquello que le ayudará a llevar a término lo que ha venido a hacer en esta
vida. Serán aspectos muy concretos, dirigidos a cada uno. Los grandes mensajes
que debían de impulsar el gran despertar ya han sido transmitidos. No esperéis
nada nuevo porque es y será cada uno que irá, a partir de estos tiempos,
recibiendo para él mismo.
-
¿Y los cursos, talleres y seminarios?
-
Gran parte de ellos ya no tienen su utilidad en los
tiempos que vivimos. Hay que ayudar al ser en todo su resplandor, con toda su
integridad para que aprenda a ir a su interior y empezar a recordar y
reconocerse por él mismo. Todo lo que pueda llegar a organizarse debería de ir
encaminado a sentir el interior cada uno y aprender a conectar con aquel quien
en verdad es. Esto les llevará a un aprendizaje y una consciencia que irá en
aumento cada vez más. Será él mismo quien empiece a darse cuenta quien es y a
hacer los cambios necesarios para llegar a manifestar la divinidad de su
existencia. ((Pausa). Los encuentros que se hagan deberían de ser espejos para
los propios asistentes. Lo mental ya no tiene el sentido que bastantes años
atrás podía llegar a tener. Ahora es el corazón quien debe de guiarnos en
nuestra vida.
-
…
-
Muchos de los que transmiten conocimientos
denominados espirituales, todavía continúan con aspectos relacionados con lo
que se conoce como la vieja energía. No se acaba de dejar ir lo que fue, para dar paso a lo que es. Aquel que tenga su corazón
abierto, discernirá lo que pertenece a esta energía actual o a la ya obsoleta. Estamos
en el tiempo de manifestar y transmitir la pureza.
-
Teniendo presente lo que acabas de decir, gran parte
de los cursos anunciados que pueden verse por internet o los centros cercanos a
tu domicilio, de alguna manera, ¿van reafirmando un pasado que debería de liberarse?
-
Lo que quiero decir es que se debería ir a la
esencia y no a una dependencia de hechos, objetos, rituales o creencias que
todavía se presentan, bien con palabras o con hechos. Cada uno presenta lo que
cree que debe transmitir, para poder ayudar a los demás. Ahora bien, que sea el
corazón de cada uno quien decida si asistir o no a estos encuentros.
-
Tú, según tu manera de vivir por lo que veo y siento
de ti, es que muestras la pureza de los tiempos que vivimos, de la energía crística
que se encuentra actuando y activando a las almas dispuestas a dar este paso de
integrar la nueva energía en uno mismo.
-
Siento en lo más profundo de mi ser que vivir en la
pureza eleva tu alma y te permite realizar aquello que has venido a hacer en
este mundo. Esto te hace sentir el amor que cada uno es. Siento en mi interior
que cuando más puros seamos más elevaremos este planeta con todo lo que esto
conlleva.
-
Valoras mucho la pureza.
-
Cuando no estamos siendo nosotros, estamos
permitiendo que la vida, como se dice, pueda contigo. Estoy hablando de la vida
encarnada basándose en unas leyes terrenales. (Pausa). El ser humano ya no es
el mismo. Se le ha activado su capacidad de decidir, su voluntad para que
decida qué vida quiere llevar. Ahora puede. La felicidad, el amor y la alegría
son reflejos de la integridad de uno mismo. Somos seres puros, llenos de amor y
de luz. Cuando manifestamos nuestras capacidades espirituales, estamos
mostrándonos aquel quien somos, y cada vez más.
-
¿Qué es para ti, David, la pureza?
-
La manifestación de la divinidad que cada uno es. Es
tu esencia, la de cada uno, manifestándose con toda su plenitud. Es mostrar el
universo aquí en la Tierra a través de ti. Cuando alguien se muestra tal cual
es, entonces, todo es claridad, bienestar y amor sentido en su estado más puro
e incondicional. Cuando así es, la divinidad que hay en ti se manifiesta con
todo su resplandor. La pureza es la manifestación de uno mismo en su estado
prístino celestial.
-
Entonces no hay malentendidos, ni tristezas, ni
dolor y otras manifestaciones que uno puede llegar a tener que le crea malestar
¿verdad?.
-
Cuando se siente el amor en uno mismo, lo que puede
llegar a vivir está en consonancia con lo que siente. El Amor nos libera, nos
ensalza y nos protege, ¿cómo podemos padecer o sufrir si estamos siendo
abrazados por nuestra esencia? ¡Amaos y dejad que aquel quien sois se
manifieste en vosotros!
-
Entonces, por lo que estás comentando, escuchando a
nuestro corazón evitaremos lo que no debemos de vivir.
-
Aunque cada uno no evitará lo que su alma necesita –
añade David.
-
Recordando, según lo que has dicho antes, nos estás
recomendando que antes de asistir a algún grupo o curso, antes deberíamos de
consultar con nuestro corazón.
-
Cierto. Él nos llevará a nuestro alimento interior.
Se produce una pausa y a
continuación se le pregunta:
-
¿Quieres decir unas últimas palabras a este
encuentro de hoy?
-
No hay que enseñar a poner remedio a lo que está estropeado y distorsionado, así como
prevenir lo que puede llegar a crear dolor. Esto es centrarse en las
limitaciones e incapacidad del alma encarnada.
Lo que la nueva energía nos transmite, es el hecho de enseñar a ser uno mismo,
a conocerse y saber del potencial, por decirlo de alguna manera, que en cada
uno hay. Cuando se pone en práctica este potencial, el pasado y las raíces que
han creado el malestar, llegan a desaparecer. Cuando nos sanamos en el
presente, sanamos nuestro pasado. No debemos de centrarnos en las posibles
alternativas para cuando nos caigamos, sino en transmitir que no tenemos porque
caer, y si lo hacemos, nos podemos levantar sin ninguna parafernalia externa a
nuestra esencia. Nosotros solos podemos.
-
…
-
(Pausa) Amaos
y abrid vuestro corazón porque aquello que debéis de divisar en vuestro camino,
se encuentra en vuestro interior. Vuestro exterior es un reflejo de lo que
sentís y cómo os encontráis interiormente. Aceptad lo que vivís, ved el fondo
de su forma, porque aquello que nos debe de alimentar, a menudo va envuelto en
un papel que nos confunde. Vuestro corazón os dirá del verdadero alimento que
debemos de ingerir, tanto para nuestra alma como para nuestro cuerpo. Amaos y
no temed, porque aquel quien sois está llamando a vuestra puerta para
manifestarse plena y libremente.
-
Gracias David por permitir, nuevamente, que este
encuentro pueda ser transmitido a todos aquellos que lleguen a leerlo. Gracias.
Un abrazo.
-
Otro para ti – acaba diciendo.


