jueves, 18 de noviembre de 2010

El camino de las hojas caídas


Me adentro en el espejo de nuestra existencia actual.
Como los árboles liberan sus hojas en otoño, dejando que el sendero hacia nuestra elevación del alma aleccione a nuestro ser, amortiguando el paso de nuestro caminar; así el ser humano debe de aprender a soltar aquello que caduca a cada presente de su ahora. A nuestro cambio de estación, la naturaleza nos avisa que ha llegado la hora de mudar nuestra “piel” por otra más amorosa.
Nuestro interior necesita recolocarse, y para esto, debemos de dejar ir la manera que hemos estado sintiendo para dar lugar a un nuevo ser que está llamando a nuestra puerta para ser manifestado.
Como las hojas de los árboles, así nuestra energía empleada hasta el presente, nuestra mente y nuestros miedos deben de liberarse para dar cabida a una nueva energía materializadora según nuestra voluntad.
Ha llegado el tiempo de mudar.
Ha llegado la hora de desnudarnos y reconocer quiénes somos realmente y dejar que la verdad se manifieste en nosotros.
La naturaleza nos está avisando en las latitudes donde nos encontramos. Este otoño nuestro nos da la bienvenida de una nueva vida.
Empecemos a dejarnos ir, a no controlar nuestra vida, y menos, la de los que te rodean, aunque sean seres amados. Debemos de continuar aceptando nuestra situación y alejar de nosotros los esteriotipos de todo tipo que nos hemos creado a lo largo de nuestra existencia actual. Cada uno es único y perfecto. Cada ser contiene la esencia perfecta para nosotros. Abrámonos para poder ver su luz y su amor. Es en el corazón del ser humano donde hallaremos lo que buscamos. Dejemos las apariencias a un lado porque solo es el continente de nuestra alma y el verdadero ser que somos.
Abramos nuestro corazón y reconoceremos a aquellos con los cuales nuestra vida necesita aceptarlos.
Abrámonos para recibir lo bueno que la vida nos depara, desde un trabajo, una actividad concreta, hasta la prosperidad a todos los niveles y el amor a compartir.
Somos esencia, no forma, y cuanto más nos centremos en ella, más nos alejaremos de nuestros deseos. La materia nos confunde si la sobrevaloramos. Buscamos algo del interior, y estas características las asociamos con lo exterior. Entonces lo buscamos en el mundo de la forma y no lo encontramos. Nos quejamos y aparece, por momentos la impotencia, al no poder materializar nuestros sueños, cuando nuestros sueños tienen que ver con nuestro mundo interior, no con la biología.
Como el árbol, dejemos ir “nuestras hojas caducas” y no las aferremos a nosotros. Dejemos que se las lleve el viento. Ha llegado la hora de despojarnos de una vez por todas de la manera de ser que hemos estado siendo hasta el presente. Dejemos que nuestro corazón nos hable y, en el silencio y la quietud encontraremos la paz, el amor y las respuestas que durante años nos hemos estado haciendo su resultado alguno.
Ha llegado la hora de recibir lo que nos merecemos. Ha llegado la hora de deleitarnos en esta vida terrenal que tanto desconcierto nos ha creado por permitir que la forma sea el eje de nuestra vida.
La felicidad pide paso entre remordimientos, miedos, quejas y, todavía para muchos, dolor y sufrimiento.
¿No crees que la sabiduría de los árboles puede asociarse al recto proceder del ser humano? La naturaleza deja ir, no se apropia; suelta y no acapara por temor a dejar ir. Los resultados están a la vista: con el tiempo florecen con una belleza superior y una abundancia inmensa. Los frutos muestran su fluir. Así el ser humano debe de avanzar por el camino de su ascensión. Fluir y dejar ir. Aceptar y tener la certeza que una vida mejor aparecerá.
Hay para todos. Hay para ti y justo lo que buscas y necesitas. El Universo te tiene preparado aquello que le pediste. Confía. Deja ir y fluye. Confía y deja que tus pasos te lleven a la materialización de tu voluntad, de tu Plan de Vida.
Ábrete. Abre tu corazón y siente el amor en ti. Siente la abundancia en tu interior y deja que todo sea.
¡Siente! ¡Siente! ¡Siente, hermano/a!
Estás cerca de lo que nos pediste, en cambio, desfalleces por momentos al no obtener cuando tú lo quieres. Más cerca de lo que te piensas se encuentra la realización de tu camino. Escucha a tu corazón que él te dirá. No te des prisa, y deja, como la naturaleza, que todo siga su curso.
Actualmente vives momentos de decidir. No temas dejar ir, de alejarte de lo que no es y fluye. ¿Acaso no has escuchado a tu corazón que te está hablando claro y alto?
Nosotros estamos contigo. Todo va bien.
Ya no tardará el tiempo donde tus anhelos se harán realidad.
¡Sé tú! Siendo abrirás las puertas de lo que tu corazón anhela, de lo que tu ser desea. Sólo siendo uno mismo abriremos las puertas de nuestra realización y felicidad.
Te esperan la alegría y el gozo de vivir.

Desde el corazón, en el silencio y la quietud te abrazamos transmitiéndote nuestro amor.
Todo va bien. Los tiempos esperados han llegado.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La Luz de las Palabras (35)

"Cuando se te remueva algo de tu interior, no lo descartes, acéptalo y aprende."

Os recuerdo que este sábado hay un Encuentro de Pureza Espiritual en el centro Darsana de Granollers (Barcelona)(938795217) a las 11h. de la mañana; y este fin de semana (sábado por la tarde y todo el domingo), un curso sobre El mundo de los Sueños en el centro Les Moreres de Cardedeu (Barcelona) (610479391).

El tema que hablaremos este miércoles en el programa LA VEU DEL COR será de la terapia energética, la acupuntura. Este miércoles de las 6 a las 7h. de la tarde al 90.7FM o os lo podéis descargar a www.ivoox.com , o por Facebook a "La Veu del Cor".
Un abrazo y que el Amor y la Paz sean en todos vosotros.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Ha llegado la hora

La Tierra gira diferente, a diferente velocidad.
Todos los integrantes de este planeta nos sentimos diferentes. Todo parece acelerarse sin poder hacer nada para continuar controlando nuestra vida. Algo externo a nuestro ser parece arrebatarnos el “modus vivendi” en el cual hemos estado durante todos estos años, o incluso, vida.
Nos sentimos llevados por una energía ajena a nosotros, pero a la vez familiar que nos permite tomar decisiones a cada instante. Éstas nos llevan a otras, y con las semanas, los meses, parece como si todos los caminos nos llevasen a uno de solo, en el cual convergen los otros senderos de aquellos que nos rodean.
Muchos son reacios a adentrarse en el camino. Titubean, dudan y se plantean qué está pasando, mientras que los demás su expresión parece transformarse en felicidad, alegría e ilusión por abrirse las compuertas de la esperanza de un mundo nuevo, tal como sus corazones les han hablado desde hace tiempo.
Todos nos encontramos en la unión de los caminos que llevan a uno solo, más ancho y luminoso.
Gran parte de los asistentes dan el primer paso para poder vivir la experiencia más radiante de su vida: ser ellos. Otros recelan de esta unión, desapareciendo las separaciones y etiquetas a las que estaban acostumbrados.
Un nuevo día amanece. Resplandeciente en el horizonte y el presente.
Parece como si la Tierra se hubiera decantado hacia abajo para hacernos declinar hacia lo que es inevitable. Cada vez hay más seres que sienten la fuerza de su corazón, de su voz. Una voz que proviene de las entrañas de su esencia, de su divinidad y que ahora ha encontrado una grieta donde florecer a la superficie y ser escuchada por los oídos del propio ser.
El momento de la Gran Decisión ha llegado a los pies de la humanidad. La Tierra bate diferente, vibra y siente diferente. Nos avisa de su resurrección y alerta a los que están abiertos de corazón y han despertado de su letargo espiritual dándoles a conocer que la nueva vida y el nuevo ser ya están llamando a la puerta. Ya están aquí.
Nuestros pensamientos, palabras, gestos, actitudes y presencias han generado la energía necesaria para crear lo que es una nueva raza humana, una nueva conciencia y un grado de amor más cerca al existente de nuestro verdadero Hogar.
Nuestras emociones se intensifican y se inquietan. Saben del momento. Nos sentimos inquietos, abiertos a las señales que nuestro día a día puede llegar a mostrarnos.
Momentos de celebración hay en nuestras almas por el Gran Despertar de la Conciencia. Seres de más allá de nuestra dimensión se acercan al darse cuenta del gran momento y las energías desprendidas por el nuevo humano. En el universo hay curiosidad por nuestro proceso de evolución. Nuestro libre albedrío y nuestra capacidad de evolucionar debido a la presencia de la conciencia, hace que las campanas y las melodías del firmamento resuenen por doquier anunciando una nueva vida, una nueva manera de andar por el camino de la Ascensión, atrayendo a seres de nuestra galaxia y de más allá al sentir la resonancia con la vibración de nuestro Hogar, del cual todos procedemos.
En nuestro amado planeta se está creando un espacio para que el Cielo pueda estar en la Tierra. Se están uniendo las dos dimensiones, y las energías de nuestro mundo van elevándose creando la perfección de la vida y el equilibrio, dando lugar al amor, la compasión, la tolerancia y la unión entre todos los seres existentes en él.
Una emocionada melodía interpretada por los corazones del ser humano, dirigida por la batuta de la Voluntad Divina, resuena en las células de cada materia viviente.
Las distancias van acortándose, las tensiones disolviéndose, y los orgullos derritiéndose por la dulce armonía del nuevo ser que va apareciendo en la Tierra.
Habrá un final diferente a lo predicho siglos atrás por videntes y médiums. La Tierra no está siguiendo tal como se predestinaba. Nada será como lo dicho. Lo nuevo e inesperado por las mentes centradas en la forma, desestructurarán los cánones previstos y establecidos hasta el presente. Ya, ahora, nada será igual. Nada es igual.
Nos encontramos en la conjunción de los caminos. Ahora solo hay uno delante nuestro, no varios como en antaño. Solo uno que nos lleva a nuestra realización y manifestación del verdadero ser que somos. Nuestra divinidad pide paso entre la incertidumbre, los recelos y las dudas.
No temáis. Nada debéis de temer, porque el camino trazado ha sido creado por vuestro corazón para vuestro mayor bien.
No temas, amado hermano de la luz, atrapado en este cuerpo en el cual te encuentras. Nada debes de temer porque estás siendo amado, protegido y guiado. ¿Acaso crees que has llegado hasta aquí por puro azar? Todo se encuentra en ti para tu mayor bien. Déjate llevar y confía. Nada debes de temer. Al final, todos deberemos de dar el paso para adentrarnos en este único camino, murmurando debido a los miedos o no, pero el paso lo darás. ¿No crees que esta es la mejor hora para hacerlo?
Abre tu corazón, tu mente y tu conciencia para poder ver el camino de tu alma hacia la Ascensión.
No pensar, no organizar, solo sentir tu corazón y levantarte para dirigirte por el camino de la Luz de tu interior. Solo Amor, Paz y Unicidad con todo, todos y contigo mismo/a.
La Tierra y el universo resuenan con gran intensidad por las vibraciones de una nueva conciencia floreciendo por el despertar de un nuevo ser.
Tú eres uno de ellos. Bienvenido.

Que el Amor y la Paz sean en ti.