Una vez un ser, dentro de
su proceso evolutivo se encontró ante su Maestro y le preguntó:
-
¿Por qué
siempre me encuentro con personas que me contradicen, insultan, no escuchan lo
que les digo y se enfadan conmigo? ¿Qué tengo que aprender de ellas?
-
Cada uno
atrae a su vida las situaciones adecuadas para su evolución. Cuando tu entorno
parece que no te acepta o respeta, debes de ir a tu interior para empezar a
sentir tu estado innato dentro de ti. Cuando alguien se altera por todo lo
recibido, es porque debe de aprender a que no se valore todo aquello que no se
corresponde con su esencia innata.
-
Entonces,
¿quiere decir que lo que estoy viviendo es porque yo debo de aprender algo de
mí?
-
¿Por qué
crees que estás atrayendo a ti personas que no te hacen sentir bien? – le
preguntó el Maestro.
-
….
-
Todo lo que
uno vive tiene su sentido para su evolución – continuó diciéndole el Maestro.
Muchas veces, uno tiene que aprender a no dejarse influenciar por su exterior,
y por lo tanto, lo que le está diciendo es que tiene que ir a su interior y
sentir aquel quien en verdad es. Cuando así es, entonces, su sensación interior
será de serenidad y paz, sintiendo el amor en él. Cuando se siente el amor,
será entonces, cuando empezará a atraer el amor en su vida.
-
¿Ya no me
encontraré entonces con personas que me riñan o se enfaden conmigo?
-
Tu verdadera
esencia te protegerá del malestar que pueda estar irradiándose contra ti. Ya no
sentirás el malestar, porque tu ser ya no estará pendiente de ellos y de lo que
puedan llegar a decir.
-
…..
-
Tu interior –
continuó diciendo, se dará cuenta de con quienes debes de estar y con quienes
no; de qué actitud tener a partir de ahora, creando un nuevo ambiente,
atrayendo hacia ti aquel que se corresponda según tu nuevo estado. (Pausa).
Todo lo relacionado con el desamor, abre la puerta del interior de uno para que
se adentre y empiece a darse cuenta de quién es él en verdad. Cuando así es, su
luz le iluminará el sendero a seguir para llegar a la materialización de su
sentido en esta vida.
-
Gracias
Maestro – le respondió el ser. Gracias.

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