Cuando uno es consciente de sí mismo, no se desentiende de su mundo exterior, sino que siente su esencia y percibe si lo que le rodea también emana la esencia innata del ser. Cuando así es, las energías iguales se atraen, y la unicidad se percibe en aquellos seres que perciben la misma energía que la que él emana. Siendo así, la vida creada por este ser, está siendo guiada por la Divinidad que uno es, que todos son. Cuando percibe estar con alguien igual a él, se produce la unión y parece como desentenderse de todo aquello que no vibra como debería vibrar e irradiar.
Energías iguales se
atraen. Si uno emana el bienestar, atraerá el bienestar en su vida actual y conseguirá liberarse de todo lo relacionado
con el desamor y las energías de intereses personales. Lo importante es la
Unicidad no el querer que todos hagan lo que uno impone sin tener en cuenta el
respeto y la aceptación hacia todo aquel que no es como el ser de baja
vibración es.
El autoconocimiento
conlleva a la unión con todos los seres encarnados según sus esencias innatas.
Todos somos divinidad, aunque no todos sean conscientes de este hecho, de aquel
quien en verdad uno es. Los tiempos actuales están llevando a los cambios
interiores para elevar este planeta y a todos los seres encarnados que en él se
encuentran.
Sentir es la llave maestra para discernir todo lo
necesitado en la vida para llegar a ser uno mismo y crear la Unicidad e irradiar
el Amor para las transmutaciones energéticas de baja vibración hacia las de
alta vibración que es el sentido y la manifestación de los pasos dados de los
seres conscientes y las ayudas celestiales para elevar al ser y a esta
dimensión terrenal.
Cuando uno siente,
percibe el camino a seguir, encontrando la puerta abierta para cruzarla y
empezar a vivir una nueva vida basada en el Amor.
Entonces será cuando el
Cielo será traído aquí en la Tierra.
Todos somos parte del
Universo.

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