miércoles, 28 de julio de 2010

Vivir el instante


Con el paso del tiempo, siento la intensidad y la plenitud de vivir en el Ahora. Vivir el presente, sintiendo la perfección, la armonía, la belleza de lo que mis sentidos pueden captar. Jo Soy.
Tener la sensación que todo te es dado y estar protegido por la esencia invisible de quienes pertenecen al mundo de la Luz y el Amor hace que, a pesar de la visión de los demás conforme en tu vida vean escasez, quizás, tú te sientas el ser más completo, amado y rico del mundo.
Nuestra vida depende de un solo momento, de éste,…del AHORA.
Nuestra vida es AHORA.
Nosotros somos Presente.
Es en este instante único, amoroso y poderoso que nosotros podemos transmutar nuestra vida actual, creando una cualidad según siempre hemos soñado.
¡Tú eres Presente! En ti, en tu verdadera esencia no existe ningún otro momento que el AHORA. Toda tu vida depende del uso que hagas de este Ahora.
Cuando conectas con tu corazón, con tu naturaleza espiritual, el tiempo desaparece, dejando solo el Presente, este preciado instante, que sólo depende de ti y donde tus células están esperando tus órdenes a través de la intencionalidad para crear salud, amor, paz y prosperidad.
¡Qué grandeza el saber que todo depende de nosotros!
El ser humano es un ser completo, perfecto, omnipotente y creador. Es vida en potencia constante que en cualquier momento puede materializarla. Este momento es el Ahora y Aquí.
Tenemos la capacidad de decidir qué vida queremos y en qué tipo de mundo queremos vivir. ¿Sabes quién tiene esta varita mágica? ¡¡¡Tú‼!
Lo que vivimos depende de nosotros.
Lo que viviremos depende de nosotros.
Lo que hemos vivido ha dependido de nosotros.
Vivimos en el Ahora.
Viviremos en un Ahora posterior.
Hemos vivido en un Ahora anterior.
Siempre hemos vivido en el Ahora, y a cada instante hemos decidido.
Decir no, es decidir.
Acceder, es decidir.
Enfadarse, es decidir.
No inmutarse, es decidir.
Callar, es decidir.
Ser nosotros, es decidir.
En todo momento estamos tomando decisiones, voluntaria o involuntariamente. ¿No crees que en todo momento podemos crear y decidir sobre nosotros y que nadie más lo puede hacer por nosotros?
El hecho de ser Presente y no pasado ni futuro nos llevará a nuestra realización y evolución. Cuando más conscientes seamos de este hecho, más disfrutaremos de la vida. A más conciencia, más satisfacción tendremos en la vida y nos deleitaremos mucho más de ella; y todo será porque empezaremos a responsabilizarnos de ella.
El pasado no tiene poder creativo, sólo una influencia que nos limita.
El futuro no tiene fuerza, porque todavía no existe.
Sólo existe un solo, único y preciado instante: el AHORA.
Es en el Ahora donde nosotros podemos ser nosotros y manifestar nuestra divinidad.
Es en el Ahora donde tú puedes ser tú, no en el pasado ni en el futuro.
Amas en el Ahora, no a través de unos recuerdos, preocupaciones o predicciones.
Sientes la paz y la calma en el presente, ahora y aquí. Tu espíritu puede serenarse ahora y aquí, no en el pasado ni en el futuro, porque todo sucede “Ahora”.
Eres un ser que se te ha dado un don, entre otros, y es la capacidad de decidir, el libre albedrío, ahora y aquí.
Lo vivido o lo que vivimos es fruto de decisiones anteriores, por lo tanto, nosotros somos los responsables de nuestra vida. Podemos cambiar siempre cuando queramos, en cualquier instante, ahora y aquí.
Ser conscientes del poder del Ahora nos hará coger el timón de nuestra vida y decir:
- ¡¡¡Basta‼! ¡Ahora Yo Soy, Ahora y Aquí!
El bienestar depende de ti y sólo sabiendo que este instante es el más importante de tu vida, toda ésta se realizará en función del uso que le des a este Ahora y Aquí.
Todo es posible, Ahora y Aquí. ¡Tú puedes!

Que el Amor y la Paz sean en ti…ahora y aquí.

lunes, 26 de julio de 2010

Iniciaciones de Reiki: Todos los niveles


Este verano, este mes de julio y la primera quincena de agosto se realizarán cursos de Reiki para todos aquellos que queráis adentraros en la autosanación y el bienestar interior.
Los cursos se harán en DARSANA, el centro ubicado en Granollers (Barcelona) en la calle Bruniquer 3 bajos, donde se encuentra la Escuela de Autoconocimiento y el Despertar de la Conciencia actualmente.
Se abrirán grupos para todos los niveles. Los interesados podéis poneros en contacto con el mismo centro llamando al 938795217.
Los cursos se realizarán durante todo un sábado desde las 10h. de la mañana hasta las 20h., más o menos, parando dos horas para comer.
Hay la posibilidad también, de hacer las iniciaciones en domingo.
Para más información sobre estas iniciaciones o el resto de las actividades de la Escuela o el centro, podéis llamar al teléfono nombrado anteriormente.
El centro estará abierto durante el verano.

Un abrazo y que el Amor y la Paz sean en todos vosotros.

miércoles, 21 de julio de 2010

Humildad

El proceso de Ascensión es el sendero que toda alma debe de seguir para llegar, por un lado a la consecución de su parte dentro del Plan Divino, y por otra, para la evolución de su alma. Esta evolución comporta llegar a reconocer la verdadera esencia de su ser, y para esto, cada ser humano debe de liberarse de todo lo adquirido a través de su aceptación basada a nivel racional y cultural. Toda identificación con su entorno, socialmente hablando, y que se ha hecho suyo por transmisión en su educación a lo largo de su vida, queda impregnado como una limitación en su caminar que debe ser liberado para que uno pueda ser uno mismo según su verdadera naturaleza. Somos seres espirituales viviendo una experiencia terrenal. Esto, a veces, nos confunde.
El proceso de la Ascensión consiste en ser uno mismo cada vez más. Llegar a mostrar nuestra integridad y dejar que nuestro potencial espiritual pueda ser manifestado para ofrecer nuestra vida a un propósito de servicio a la Voluntad Divina. A mayor conciencia espiritual, a mayor despertar, mayor es la satisfacción y plenitud en el individuo que permite que su alma pueda llegar a la conexión y manifestación unísona con Dios.
Uno de los pilares, de la fortaleza de este ser humano, es la liberación del ego y la manifestación de la humildad. Humildad no significa debilidad o poca personalidad. Muchas veces el ser humano confunde la discreción y el ser amoroso, con alguien sin principio, criterio o bobo.
La humildad es uno de los más fuertes valores que un ser evolucionado puede llegar a mostrar. Humildad es dejar que cada uno siga su ritmo, pero estar ahí para cuando se te necesite. Humildad es reconocer los principios espirituales en cada corazón. Humildad es no querer convencer a nadie conforme tu actitud i visión de la vida es la mejor. Humildad es dejar que cada uno se exprese y tú veas en ellos el camino que están siguiendo sabiendo que necesitan para cuando puedan llegar a venir ante ti. Es sentir la compasión y el respeto por cada uno de los que te rodean, sabiendo que su camino coincide con el tuyo y que en algún momento os encontraréis sabedores que lo que ha hecho uno en esta encarnación le ha ayudado al otro a seguir adelante, por eso, sin ruido ni vanidad, cada uno ha hecho en silencio lo mejor para él, sabiendo que también era lo mejor para uno mismo. Humildad significa darte cuenta que nada te pertenece y que a la vez, todo te será dado, ya en estos momentos. ¿Entonces, por qué preocuparnos?
Humildad es una actitud ante la vida para mostrar conforme nosotros somos parte de la Creación amorosa y que nada debemos de temer porque todo está en el lugar adecuado y se está produciendo en el momento perfecto. Sabiendo esto, ¿por qué preocuparnos?
Humildad es reconocer tu poder interior y aceptar la vida tal como se te presenta sabiendo que, cualquier supuesta adversidad que en ésta pueda presentarse, es temporal y aleccionadora. Abrir el corazón y ver la vida con sus ojos, nos permitirá darnos cuenta que nuestra existencia no es como nos han dicho que era, sino que se encuentra en un Plan Superior, inmensamente amoroso donde cada uno puede elevar su alma al despertar su conciencia, sintiendo a Dios en él, porque cada uno de nosotros lleva semillas de esta energía de alta vibración que nos hace omnipotentes.
Somos seres espirituales despertando de un letargo espiritual. Todo reluce, ahora, y las inquietudes espirituales se manifiestan para ser llenadas y poder encontrar las respuestas que, desde hace tiempo, nuestro ser necesitaba ser sabedor de los “por qués” de nuestra vida y los “misterios ocultos del universo”. Tú y el universo sois uno. Conociéndote a ti, conocerás el universo y a toda vida que en él habita.
Humildad es la predisposición adecuada para llegar a las respuestas que tanto anhelamos. Dejando el ego a un lado nos adentraremos más rápidamente en el sendero de la sabiduría, y cuanto más nos adentremos, más nos daremos cuenta de la importancia y el poder que tiene la presencia de la humildad. Reconocer es el primer paso para la sanación. Sanando, nos elevaremos y equilibraremos, no tan solo nuestra vida, sino la de todos aquellos que nos rodean, porque todos estamos unidos a través de nuestras almas. Somos parte de un puzzle donde cada uno necesita al otro para que la grandeza de la creación sea completa.
Humildad representa reconocer tu aportación a la humanidad y al planeta, sabiendo que los demás te ayudarán, a la vez, a seguir con tu camino. Humildad es reconocer tu divinidad y aceptar a cada uno tal como es, sin imponer. Esta es la grandeza de un ser evolucionado.
Humildad es poder, no debilidad.
Humildad es reconocimiento, unidad, no separación.
Humildad es integridad, mostrándote tal como eres según tu naturaleza, tu verdadera naturaleza.
La humildad es un don apreciado hoy en día por los seres humanos. Valoramos cuando lo vemos, porque inconscientemente nos recuerda que esta es nuestra naturaleza, y que a lo mejor, yo no la estoy mostrando como quería. Humildad es una puerta de esperanza para el nuevo ser que deslumbra en la discreción haciéndonos ver la grandeza de nuestro ser y el reconocimiento de nuestra divinidad, de nuestra naturaleza espiritual.
Con la humildad uno fluye mejor por la vida y aporta un grado mayor de felicidad y deleite ante las cosas pequeñas de nuestro día a día.
Humildad es la fuerza de tu sabiduría y tu ser.
La humildad te llevará a tu consagración debido que, teniéndolo todo, a nada te aferras, porque, aunque no sea así y vivas en la austeridad, sabes que todo lo tienes. Entonces, ¿Por qué querer hacernos notar y preocuparnos?
Fluye y acepta. Todo va bien.
Sé humilde.