miércoles, 17 de junio de 2026

El niño y la Luz

 


Una vez, un niño jugando en un parque vio una luz encima de un tobogán. Se quedó mirándola y sintió como si tuviera que ir a lo más alto del tobogán para estar con aquella luz.

Empezó a subir las escaleras para llegar a la cima, y cuando llegó, la luz le dijo:

-         Has subido hasta aquí para estar conmigo. Procura cada día estar conmigo, con la luz que tú también desprendes. Juega con tu luz y a mí me verás más veces cuando te encuentres bien.

-         ¿Cómo te llamas? – preguntó el niño.

-         Yo me llamo Ángel – le respondió la Luz. Tú eres una gran persona. Tienes un gran corazón y te gusta pasártelo bien. Procura hacer aquello que te gusta y sientes dentro de ti porque si así lo haces, te sentirás muy bien en esta vida que ahora te encuentras.

-         ¿Dónde vives tú? – le preguntó el niño.

-         En el cielo, pero estoy cerca de vosotros para ayudaros en esta vida que ahora te encuentras.

-         ¿Te volveré a ver a partir de ahora?

-         Siente el amor en ti. Siéntete amado y volverás a verme, sobre todo por la noche cuando duermas y cuando te lo pases bien jugando. Entonces sentirás mi presencia, porque siempre te he amado aunque no me hayas visto como ahora. Ven, vamos a bajar juntos por el tobogán -  le dijo la Luz.

El niño subió el último peldaño y se sentó arriba del todo. La Luz lo abrazó y el niño hizo una gran sonrisa.

Los dos se deslizaron abrazados hasta el final del tobogán. Allí el niño le preguntó:

-         ¿Cuándo podré verte otra vez?

-         Qué sientes al verme? – le preguntó la Luz.

-         Me siento muy bien y veo que me quieres, que me amas. Yo me siento muy bien contigo. Yo también te quiero – le respondió el niño.

-         Cada vez que sientas el amor en ti, sintiéndote amado, yo estaré junto a ti. Siempre he estado, pero ahora has empezado a verme. Procura jugar y estar bien, porque así nos iremos viendo más a menudo. Siempre estoy a tu lado, desde que naciste aquí en esta vida.

El niño se dirigió hacia la Luz y la Luz le abrazó, sintiéndose muy emocionado aquel niño de una gran sensibilidad.

-         Siente el bienestar en ti, todo aquello que te gusta hacer y te lo hace pasar bien. Siéntelo porque cuando lo sientas, todo te va a ir mejor y te vas a sentir mucho mejor. Estaré contigo también cuando duermas. Haz aquello que te gusta hacer para sentirte bien. Tú eres un gran ser y también desprendes luz. Eres amado por todos los que en el Cielo estamos. Todos somos hermanos tuyos.

El niño se dirigió al banco donde se encontraban sus padres. Llegando allí giró la cabeza y vio la Luz del Ángel como le contemplaba.

El niño vio una gaviota volar cerca de ellos,…. y el ángel desapareció. 

El niño sonrió.


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