Una vez, un niño jugando
en un parque vio una luz encima de un tobogán. Se quedó mirándola y sintió como
si tuviera que ir a lo más alto del tobogán para estar con aquella luz.
Empezó a subir las
escaleras para llegar a la cima, y cuando llegó, la luz le dijo:
-
Has subido
hasta aquí para estar conmigo. Procura cada día estar conmigo, con la luz que
tú también desprendes. Juega con tu luz y a mí me verás más veces cuando te
encuentres bien.
-
¿Cómo te
llamas? – preguntó el niño.
-
Yo me llamo Ángel – le respondió la Luz. Tú eres una
gran persona. Tienes un gran corazón y te gusta pasártelo bien. Procura hacer
aquello que te gusta y sientes dentro de ti porque si así lo haces, te sentirás
muy bien en esta vida que ahora te encuentras.
-
¿Dónde vives
tú? – le preguntó el niño.
-
En el cielo,
pero estoy cerca de vosotros para ayudaros en esta vida que ahora te
encuentras.
-
¿Te volveré a
ver a partir de ahora?
-
Siente el
amor en ti. Siéntete amado y volverás a verme, sobre todo por la noche cuando
duermas y cuando te lo pases bien jugando. Entonces sentirás mi presencia,
porque siempre te he amado aunque no me hayas visto como ahora. Ven, vamos a
bajar juntos por el tobogán - le dijo la
Luz.
El niño subió el último
peldaño y se sentó arriba del todo. La Luz lo abrazó y el niño hizo una gran
sonrisa.
Los dos se deslizaron
abrazados hasta el final del tobogán. Allí el niño le preguntó:
-
¿Cuándo podré
verte otra vez?
-
Qué sientes
al verme? – le preguntó la Luz.
-
Me siento muy
bien y veo que me quieres, que me amas. Yo me siento muy bien contigo. Yo
también te quiero – le respondió el niño.
-
Cada vez que
sientas el amor en ti, sintiéndote amado, yo estaré junto a ti. Siempre he
estado, pero ahora has empezado a verme. Procura jugar y estar bien, porque así
nos iremos viendo más a menudo. Siempre estoy a tu lado, desde que naciste aquí
en esta vida.
El niño se dirigió hacia
la Luz y la Luz le abrazó, sintiéndose muy emocionado aquel niño de una gran
sensibilidad.
-
Siente el
bienestar en ti, todo aquello que te gusta hacer y te lo hace pasar bien.
Siéntelo porque cuando lo sientas, todo te va a ir mejor y te vas a sentir
mucho mejor. Estaré contigo también cuando duermas. Haz aquello que te gusta
hacer para sentirte bien. Tú eres un gran ser y también desprendes luz. Eres
amado por todos los que en el Cielo estamos. Todos somos hermanos tuyos.
El niño se dirigió al
banco donde se encontraban sus padres. Llegando allí giró la cabeza y vio la
Luz del Ángel como le contemplaba.
El niño vio una gaviota
volar cerca de ellos,…. y el ángel desapareció.
El niño sonrió.

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