miércoles, 4 de mayo de 2016

El ejemplo como aprendizaje

Soy un ser de pocas palabras, pero cuando mi presencia está sirviendo a la Divinidad, entonces, éstas fluyen de mi boca, encadenadas y dando sentido a mi presencia allí donde me encuentre.
Soy un ser discreto que me gusta estar conmigo mismo y en silencio, sintiendo la inmensidad de la creación y de mi existencia, encontrándome como en casa, como en mi verdadero Hogar, no el terrenal, sino el de donde todos procedemos, más allá de toda densidad.
No me gusta hablar por hablar y me encuentro bien en el silencio y el corazón abierto. Poder sentir mi vibración, mi verdadera esencia abre las puertas de la realidad y la Verdad del sentido de nuestra presencia en este mundo que vivimos.
Mi interior se expande y siente la amorosidad de nuestra verdadera esencia. Siento aquel quien soy y diversas luces aparecen ante mí. La mayoría las reconozco como luces angelicales, mis hermanos de la Luz, y otras, mucho más intensas siento la familiaridad del Hogar que se encuentra conmigo en estos momentos. Estar con ellos siempre aporta una armonización de todo tu ser al sentir el Amor que transmiten y recibes. Es una reafirmación del Amor que tú eres. Al sentirlo, percibes otras sensaciones y sentimientos álgidos, los más sutiles y elevados que pueden llegar a existir, y de alguno de ellos, a veces no encuentro palabras para expresarlos. Van más allá de todo conocimiento racional. Son puros, profundos y amorosos, sintiéndote arropado, respetado y protegido, entre otras sensaciones a un nivel absoluto, sabiendo que nada puede sucederte y sólo lo mejor puedes llegar a esperar que te llegue.
A veces parezco un observador de mi mismo al darme cuenta de la facilidad de expresión que puedo llegar a tener cuando estoy cumpliendo la misión que he venido a hacer. Es como si hubiera dos seres en uno, pero los dos están, a la vez, de servicio constante. Uno es como si fuera para lo terrenal más cercano, incluyendo a los círculos que tengo en mi vida cotidiana, y el otro es como si fuera para transmitir la Voluntad Superior, los mensajes procedentes de nuestro verdadero Hogar, y presentarlos, así como nuestra procedencia aquí en este mundo de materia.
Soy consciente de mi vida y de mi camino. Siento la guía de mi corazón susurrado por el Hogar del cual todos procedemos.
Me encuentro bien solo, en contacto con la naturaleza y los niños. Siento mi resplandor y la inmensidad que hay en mí y soy. Siento mi verdadera naturaleza y el Amor que habita en mi interior y en todo mi ser, transmitiéndome la seguridad y la confirmación de los momentos que cada instante vivo y siento.
Una de las cosas que he ido aprendiendo a lo largo de mi proceso, es el de ayudar sin intervenir. ¡Cuántos milagros realizados sin palabra alguna ni ningún intento de acercamiento consciente para hacer que la situación o aquellos seres cambien! Los milagros son posibles sin ninguna intervención física. Todo depende de la energía.
En vez de querer dar pasos hacia la persona o situación necesitada de estabilidad, dentro de un ambiente terrenal, con un gran enraizamiento mental, racional, respeta su decisión y los momentos que viven. Somos fuente emanando Luz, Amor y Paz. Cuando estén dispuestos a aceptarla, preparados para disponerse a cambiar, a alimentarse espiritualmente de otra manera a como lo venían haciendo hasta ahora, entonces, verán la fuente que tienen cerca de sí, y se abrirán a ti para sentir y ver materializado en sus vidas, aquello que sienten en su interior, relacionado con su voluntad.
Somos fuente Divina emanando la energía sanadora para nuestro camino y el de los demás, cuando nuestra consciencia sabe del camino de nuestra alma o está dispuesta a llegar a ella, a conectarse, después de años de alejamiento, y sentir la estabilidad en uno mismo.
En estos casos, solo sirve la máxima presencia de tu ser. ¡Sé tú! ¡Sé, tú! ¡Sé tú! Los que estén preparados  se darán cuenta de tu presencia. Tú estás aquí para aquellos que quieran continuar su camino y abrirse al proceso hacia su verdadero ser. ¡No estamos aquí para aquellos que no quieren cambiar! ¡Debemos respetar su libre albedrío para la evolución de su alma!
Hasta hace unos años, se quería convencer a todos para que cambiasen,  y dedicábamos mucho tiempo para que así fuera. A veces nos creaba malestar debido que veíamos que no nos hacían caso y nos consideraban personas extrañas, raras y con unas “creencias peligrosas”, sin tocar con los pies en la tierra. “La vida no es así, ¡a ver si despiertas de una vez! – nos llegaron a decir, haciendo burla en algún momento sobre nuestra manera de ser”. Sé lo que es esto por haberlo vivido en mi vida.
Llegó un instante donde empiezas a darte cuenta que no debes de ir y llegar a todos los que te rodean, sino que, lo único que debes de hacer, es SER TÚ. Tu luz y tu amor ya llegará y será percibido por aquellos que estén preparados para dar este cambio y abrir la puerta de su interior, de su corazón encerrado en lo más profundo de su ser, herido y desconfiado por lo vivido hasta entonces. Cuando es uno quien da el paso, entonces todo es posible. Cuando quieres que uno lo dé sin estar preparado, él no lo siente, y por lo tanto, será una pérdida de tiempo, energía, alimentando el ego de quien insiste en querer que llegue a donde uno quiere.
¿Sabéis? Las almas que nos rodean, nuestros familiares, amistades, pareja, hijo,…necesitan una energía pura y de más alta vibración para seguir sus caminos. Cuando la encuentran o la sienten, todos ellos empezarán a abrirse, y al hacerlo se darán cuenta de donde estarán las fuentes, y de saber discernir en sus caminos, lo que es luz o densidad, lo que es Amor o miedo. Poco a poco se irán decantando por todo lo que emana del corazón, porque empezarán a vivir, no desde la mente racional, sino desde la guía de sus corazones. Cuando así empieza a ser, sólo lo mejor pueden esperar en sus vidas.
Aquel que vive abierto de corazón, sintiendo la vida desde él, sabrá de ti y del universo aquí en la Tierra.
Sé tú y siendo tú, llegarás a los demás y los podrás ayudar, al irradiar la energía del amor procedente del Hogar del cual todos procedemos. Será a través del Amor que los milagros sucedan. Tu presencia amorosa, siendo consciente de tu esencia y sintiéndola, liberará a las almas de las resistencias, los miedos y las densidades que las rodean en forma de jaula, limitando su proceso y permitiendo que los miedos y los egos entierren el camino a seguir hacia la luz y la realización en nuestra vida.
Siendo tú, liberarás cualquier intento de sumisión, dominancia o limitación en tu camino y en el de los demás. Cuando tenemos el aire adecuado para respirar, la humedad para que las semillas puedan activar su crecimiento, así nosotros, los seres encarnados, fruto de una Intencionalidad Superior, albergando una Divinidad en nuestro interior, cuando sentimos nuestra verdadera esencia, el Amor que somos, la Paz que habita en nosotros, y nuestro potencial espiritual, entonces, abriremos nuestro corazón y nos desprenderemos de nuestro pasado, recuperando el empoderamiento como Dios que somos, viviendo una experiencia en esta dimensión.
Somos Divinidad encarnada. Somos almas en proceso de evolución para llegar a manifestar, de una manera plena y majestuosa, nuestra presencia, nuestra realización al mundo, a toda la humanidad, como parte del universo que somos, y permitir que todas las leyes espirituales existentes en él, también puedan ser aquí, en este planeta, también en evolución.
¡Sé tú!, y deja que todo sea.
¡Sé tú!, y sentirás la Divinidad en ti manifestándose y elevando a los que te rodean.
Sentirás el Amor hacia todos ellos, y los respetarás y valorarás por vivir lo que viven para su mayor bien. Serás el apoyo que necesitarán, siendo, sencillamente, tú.


Que el Amor y la Paz sean en ti.

miércoles, 27 de abril de 2016

Perfección



Uno de los mayores engaños mentales, es el querer conseguir la perfección.
Cuando nuestros pasos se dirigen hacia la perfección, en cualquier aspecto de nuestra vida, delatan nuestro interior conforme hemos sido “des-educados” con un sentimiento de inferioridad y de falta de aceptación de nuestro ser o vida actual.
Todavía predomina el hecho de hacer las cosas el máximo de perfectas posibles, ignorando nuestro quehacer cotidiano y el momento en el cual nos encontramos.
Querer la perfección nos lleva a no ser nosotros. Puede parecer una contradicción, pero lo que se produce cuando “queremos”, es alejarnos de quien somos en verdad. Toda perfección está relacionada en una comparación, bien sea en relación a otro, a una situación, algo que hemos realizado con un resultado concreto, es igual, el hecho es que “queremos” algo que, según nosotros, todavía no tenemos o poseemos. ¿Seguro?
Vivimos en la materia, y toda nuestra actuación está basada en ella, en la forma, debido a lo aprendido de las creencias de nuestro entorno. Cuando “queremos”, representa que es algo que no tenemos, por lo tanto, nos estamos centrando, aparentemente, más en lo que no tenemos que en lo que sí. Cuando “queremos”, estamos actuando y decidiendo según lo inculcado y almacenado en nuestra mente, por lo tanto, el “querer” pertenece a lo mental, y no a nuestra esencia innata. Es algo inculcado, adquirido, no sentido.
Lo verdaderamente innato es la aceptación. Aceptar los momentos que vivimos. Aceptar nuestra manera de ser de aquel momento. Aceptar los esfuerzos realizados hasta ahora y los resultados obtenidos. ¡Esto es valorarnos y dejar que la vida nos lleve allí donde debemos de ir! Esto puede conllevar un aprendizaje, pero aceptémoslo.
Está bien sentirnos mejor con nosotros mismos. ¡Esto es bueno!
Cuando ponemos nuestra atención más en aquello que no tenemos, en vez de en lo que sí que tenemos, nos alejamos de nosotros mismos y estamos creando más atracción en nuestra vida de aquello que no deseamos.
La perfección, sinceramente, no existe. ¿Cómo podéis querer conseguir algo que ya sois o tenéis? Cuando una de las reglas de la vida es buscar siempre la perfección, o que siempre podéis dar más de lo que dais, sea cual sea el resultado, os estáis manifestando como alguien que “nunca hace las cosas bien”, o que “siempre os sentís insatisfechos ante los demás por lo que habéis conseguido, pensando que podíais haberlo hecho mejor”. Ante expresiones de este tipo, estáis gritando a todos diciéndoles:
-         ¡Soy una persona incapaz de hacer las cosas bien y que las hago siempre a medias! ¡Soy incapaz de sentirme realizado por lo que hago! ¡No se puede confiar en mí porque no sé si sabré hacer bien las cosas! ¡Soy un ser renegado de mi mismo! ¡Quiero ser perfecto y no puedo, pobre de mí!

La perfección es un invento humano para controlar y someter a los demás al dominio de alguien. Nuestros resultados nunca convencen a quien nos dirige o a la sociedad. La perfección nos ata y nos limita como seres, porqué llegamos a actuar más por miedos, que por nuestras verdaderas capacidades.
Es un engaño de nuestra mente. Cuanto más perfectos queramos ser, más imperfectos seremos, queriendo decir con esto, que más dejamos de ser nosotros, para ser parte de alguien de nuestro exterior (llamadle empresa, pareja, amistades,…).
La persona que busca más la perfección, es la que más sufre en la vida y más miedos tiene. Una perfección es fruto del miedo: a quedar bien ante los demás y lo infravaloren; a dar una imagen para que no se le margine; querer obtener un resultado para velar por un futuro estable; en fin, toda perfección en el ámbito que sea, comporta unos miedos internos, emociones reprimidas, y un afán de querer dar una imagen según “el otro”, no según yo soy.
Perfección representa una insatisfacción constante que hace que tu vida deje de ser la tuya para dedicarte a los intereses de los demás.
No existe la perfección, porque tú ya eres perfecto.
No existe la perfección, porque todo ya es perfecto tal como es. Todo ya es lo adecuado para cada alma que interviene en la situación. No podemos ir en busca de algo que ya tenemos. Es perder el tiempo y vivir en la ignorancia.
Uno de los pilares para contrarrestar la perfección, es la ACEPTACIÓN.
Aceptar todo lo que haces, porque es lo que tú sabes hacer en estos momentos.
Aceptar cada resultado obtenido en nuestra vida, porque hemos puesto lo que sabíamos en aquel momento. En cada instante damos lo mejor que podemos o sabemos, por lo tanto, cada resultado es nuestra “obra maestra” en aquellos momentos. Quizás, dos o seis meses más adelante nuestro resultado será diferente, pero ahora, en estos instantes, este resultado es lo mejor que he podido crear. ¡Aceptadlo! En él hay vuestro interior manifestado de alguna manera. Si hacemos las cosas y andamos por la vida según nosotros, lo que sentimos, al final, sentiremos la libertad y el bienestar de haber “creado” en mi vida, según yo, no según lo que dirán o quieren los demás. Esto representa una liberación y una exaltación de nuestro verdadero ser. Con esta actitud liberaremos todos los miedos, porque nos aceptaremos nosotros mismos e iremos adquiriendo, cada vez más, la seguridad de llevar el timón en mi vida. Entonces, solo puedes esperar lo mejor.
Perfección es un engaño y un domino de otros tiempos, queriendo estar en primera línea en los tiempos actuales. Pertenece a la vieja energía, no al actual.
No existe la perfección, solo la satisfacción de hacer o decidir según sientes en tu corazón. ¿Corazón o mente? Esta es una de las decisiones que cada uno debe de elegir. En su momento fue la mente, con la cual crecimos la mayoría de nosotros, pero los tiempos actuales nos llevan a vivir desde el corazón.
El corazón fortalece nuestro espíritu, la mente, la perfección, lo debilita.
Cuando somos nosotros, todo fluye.  
Cuando nos aceptamos, estamos dejándonos llevar por el caudal del proceso que estamos siguiendo, teniendo el convencimiento que nos está llevando allí, motivo por el cual nacimos.
Acostumbramos a nuestra mente a ser quien dirigiera nuestra vida. Para muchos, me incluyo en su momento, nos insistieron que para triunfar en la vida debíamos de esforzarnos muchísimo, ser perfectos para ser valorado y vivir holgadamente (a nivel económico). ¡Cuánta ignorancia!
Con los años, me fui dando cuenta que para llegar a ser felices lo único que debíamos de hacer, no es esforzarnos, sino ser nosotros. Sencillamente, ¡SÉ TÚ!
¡Acéptate tal como eres! ¡Acepta tus resultados en la vida, tal como te está yendo ahora, porque es el paso anterior a uno de nuevo más en acorde a como sientes en tu interior! Siempre estamos en el lugar y momento adecuado para subir nuevos peldaños en nuestro proceso de evolución. Es ahora donde te estás predisponiendo para abrir cada vez más, las puertas del Amor en su estado más puro e incondicional.
No hemos de ser perfectos para agradar, sino ser nosotros para que todos puedan ascender y ser ellos. Somos un espejo para los demás. Si lo que quieres mostrar es limitación y sufrimiento, deja de ser tú. Si lo que quieres es llevar a término aquello que has venido a hacer (y que siempre es amoroso para el mayor bien de la humanidad), ¡sé tú!
Haz según sientes.
Di, según sientes.
Decide según te guía tu corazón.
Eres un ser perfecto por naturaleza, solo es cuestión que lo recuerdes. Luego, el desenlace de tu historia será reconfortante, maravilloso y emotivo. ¡Ya lo creo que sí!
Lo más perfecto en esta vida, eres tú, en un proceso de recordar tu verdadera esencia. Tus pasos te están llevando a esta conexión con el verdadero ser que eres: un ser de Luz, Amor y Comprensión.
No dudes de lo que haces. Hazlo y deja que todo sea. Siempre que algo haces, lo haces lo mejor que sabes, por lo tanto, en estos momentos, ya estás mostrando la perfección que hay en ti. Acéptalo porque es el mayor regalo que puedes ofrecer a los demás. No hay más. Ahora es lo máximo que puedes mostrar, y esto, es una bendición para ti y los que te rodean. Sé consciente de tu presencia en esta vida.
Gracias por ser y estar, amado ser. Gracias.


Solo existe el Amor. 

lunes, 25 de abril de 2016

Encuentros para mayo

¡Hola, buenos días!

A continuación os presento los encuentros previstos a realizar para el próximo mes de mayo.

Si queréis que alguna de ellos se realicen en vuestra población, centro o asociación, enviad un mail a la dirección que consta en el documento adjunto.

A todos, un abrazo y hasta pronto.