domingo, 12 de enero de 2014

Respuesta a un mail recibido


Hoy querría dar respuesta a una consulta realizada por Jesús desde Méjico. Alguna que otra vez ya he escrito sobre las consultas que voy recibiendo de todos vosotros. Antes que nada, gracias por vuestro seguimiento  y vuestras palabras de bendición y agradecimiento hacia mi ser. Es recíproco. Sin vosotros, el mensaje transmitido no tendría sentido. A todos, Gracias nuevamente.

Jesús me comentaba lo siguiente:

 

“Tal vez en algún momento, si es que cabe la posibilidad, puedas hablarnos de cómo separar los pensamientos del ego de los pensamientos del alma o yo superior, ya que me ha costado mucho trabajo saber discernir entre ambos y también cómo saber cuándo estás haciendo contacto con lo divino cuando haces meditación o te mantienes en silencio, me esfuerzo en hacerlo pero me decepciono al no lograr nada desde hace un año y medio. La verdad siento como si algo fallara en mi o que no lo hago de forma constante.”

 

Personalmente, en su momento, tuve que aprender a controlar mi mente. Con los años conseguí que así fuera, no sin antes, ser consciente cada día de las apariciones de ella en cada instante, cuando quería intervenir, y cuándo era yo quien la controlaba. Hay que ser un observador de nosotros mismos y de cuando nuestra mente, programada desde nuestra infancia para que actúe según el permiso que nosotros le dimos en su momento de nuestra vida.

Los pensamientos del ego, como dices, se notan porque siempre están basados en unas creencias del pasado y te aportan malestar o están inducidos por el miedo. Con la práctica se percibe este estado con mucha notoriedad. Cuando aquello que pensamos o le damos vuelta a la cabeza nos aporta malestar, del tipo que sea, quiere decir que proviene de la mente, del ego, de nuestra identificación con nuestro pasado. En cambio, cuando los pensamientos o sensaciones que tenemos nos aportan bienestar, paz, tranquilidad y seguridad, por ejemplo, éstas proceden de nuestro corazón, de nuestro verdadero ser. Es fácil de discernir. ¿Qué sientes, amor o paz,  o inquietud o miedo? Lo primero procede del corazón, lo segundo de tu mente, de tus miedos.

Referente a la siguiente cuestión que formulas, te diría que ahora, ya no es necesario que meditemos como en antaño. Ya no. Las energías en el planeta han cambiado, y la manera de meditar ya no tiene que ser como antes. Ya no es necesario meditar en posición de loto o sentado. Podemos meditar en cualquier momento, cuando tú quieras o en cualquier lugar.

Por otro lado, cuando estamos en este estado de interiorización, de silencio y quietud interior, es cuando podemos abrir las puertas del más allá de nuestro presente y de la condición humana. Para esto debemos estar calmados, tranquilos y no crear ninguna expectativa o querer forzar sentir algo, porque cuando más lo provoquemos, más bloquearemos el proceso para llegar hasta allí donde tengamos que llegar en nuestro proceso. No esperemos. No nos creamos ninguna expectativa, sencillamente siente la paz y el amor en ti. A partir de aquí, todo podrá ser,…..sin más. La conexión con el Hogar o con nuestra verdadera esencia parte del no-hacer, no-esperar, no-estar-atento-a-ver-qué. Nada de esto, sencillamente: ¡SÉ TÚ! Libérate de todo aquello que no te deja ser tú, y abandónate a las manos de lo que tenga que ser, sin esperar nada. Así, llegarás muy lejos, amado Jesús, y todos aquellos que leáis estas palabras. Así de sencillo. No se necesitan grandes técnicas, solo apaciguarte y sentir aquel quien eres. Siente la calma y la armonía en ti, y lo que tenga que ser,…..será.

¿Queréis sentir que Dios y el Hogar, vuestros hermanos de la Luz están con vosotros, o recibir información más allá de lo racional? Bueno, pues no hagas nada. Déjate llevar por este estado de quietud y bienestar interior. No tengas prisa. No lo hagas para forzar la situación o así llegarás antes a conectar con ellos. Primero tienes que conectar contigo mismo y amarte y acostumbrarte a este estado.

¡SÉ TÚ!, y piensa que aquello que deseamos conseguir, ya lo tenemos, solo debemos de ser nosotros, y todo se mostrará ante nosotros.

¿Qué te parece ir a pasear por el monte o el bosque y apreciar lo que ves? Esto es meditación.

¿Qué te parece escuchar a los pájaros con los ojos cerrados, por ejemplo? Esto es meditación.

¿Qué te parece ser consciente al planchar la ropa o cocinar y dejarte llevar por lo que sientes en aquel momento? Esto es meditación.

Cuando tú te sientes bien y eres consciente del estado interior de bienestar, plenitud,…..esto es meditación, porque DIOS se está manifestando en ti.

Meditación no es nada metafísico, ritualístico, esotérico o sagrado. Meditar es ser tú mismo para sentir aquel quien eres. Solo te aportará bienestar.

A veces, para sentir a quienes nos rodean del mundo de la Luz, necesitamos saber estar con nosotros, sintiendo aquel quien somos, notando como el amor, la paz y la tranquilidad, sin más, habita en nosotros. NOSOTROS SOMOS AMOR, PAZ Y SERENIDAD. Todo lo que no sea esto, es nuestra mente que está interviniendo.

 
Un abrazo Jesús, y ¡ánimos!

 
Que el Amor y la Paz sean en todos vosotros, amados pilares de mi camino.

 

 

 

 

2 comentarios:

Jesus Fernández dijo...

Muchas Gracias Jordi Morella!!

Con esta respuesta me dejas claro como meditar, pues solo me esforzaba en callar mi mente y en buscar sentir algo que creía que no estaba en mi sino fuera de mí.
Aprendo ahora que no hay que buscar sentir o tener una expectativa. Entiendo que soy paz y tranquilidad sin esperar nada.
Ahora entiendo más el significado YO SOY.

Nuevamente MUCHAS GRACIAS!!

Te envío un abrazo desde este lado del Atlántico.

Jesús FG.

Jordi Morella dijo...

Me alegro Jesús. Todo es más sencillo de lo que nos pensamos. Deseando lo mejor para ti, un abrazo.