¡Hola familia! Cada una de nuestros sentidos físicos como el poder oír, ver, respirar, hablar,....todos tienen su sentido más allá de lo establecido. Las palabras de hoy nos recuerdan la importancia del silencio en nuestro proceso. A todos, que tengáis un feliz buen día. Un buen abrazo.
ESPACIO DEDICADO AL CAMINO DEL AUTOCONOCIMIENTO Y LA CONCIENCIA, DONDE PODRÁS ENCONTRAR RESPUESTAS Y PAUTAS DE REFLEXIÓN SOBRE LAS INQUIETUDES ESPIRITUALES Y LA EXISTENCIA. UNA PUERTA ABIERTA A NUESTRO VERDADERO HOGAR.
domingo, 29 de marzo de 2026
jueves, 26 de marzo de 2026
miércoles, 18 de marzo de 2026
El mayor secreto existente
Una vez, un alma de
apariencia joven, se adentró bajo el cielo punteado, libre de toda nube, y
allí, expresó en voz alta:
-
¿Cuál es el mayor secreto que no consigo encontrar
todavía?
En medio del silencio y bajo
las luces del manto superior, como si procediera de la nada, se oyó:
-
El mayor secreto está en ti, que aunque no hayas
podido verlo, siempre ha estado.
-
¿En mi? – dijo aquella alma de apariencia joven. No
siento mío mi entorno ni lo que me sucede. ¿Cómo puedes decir que el mayor
secreto está en mí, cuando siempre es mi entorno quien altera mi paz y mi
sosiego?
-
Lo que en tu interior está, procede de tu
naturaleza. Tu verdadera esencia no altera tu alma. Cuando la planta tiene agua
para absorber por sus raíces, ésta crece y da sus frutos. Si no sigue su
proceso, no es la planta, su naturaleza la que le priva crecer, sino su
instinto de absorber el agua de su entorno. Su interior está preparada para
seguir su proceso, siendo su entorno, a veces, quien la priva de obtener su verdadero
alimento.
-
¿Por qué entonces estoy en el ambiente que me
encuentro?
-
Para que tus raíces aprendan a buscar más allá de lo
cercano. Cuanto más profundamente vayan, más posibilidades hay que encuentren
su alimento. Una vez lo consiguen, ya nunca volverán a inquietarse, porque lo
importante no es visible a su presencia. Así sucede con tu alma. Busca el
alimento de tu camino, pero no profundiza en su interior que es donde se
encuentra tu voluntad para llegar a ti, a tu verdadera esencia, el mayor secreto
que habita en ti. Tú eres el mayor secreto y alimento para todos, incluyéndote
a ti.
-
Por eso, todo lo que vivo, ¿es porque no encuentro aquel quién soy?
-
Así es – le responde la voz. Escucha tu voz interior
y haz que lo susurrado sea llevado a término. Cuando aprendas a seguir tu
interior, encontrarás en el camino, el tesoro que tanto buscas.
-
¿Podrías decirme cuál es?
- Cuando se encuentra, la lucidez te permitirá darte cuenta que te hayas ante él. No hay una sola puerta para dirigirte a él. Escucha a tu corazón.
El alma de apariencia joven
se quedó unos instantes en silencio. Después de una larga pausa, la voz dijo de
nuevo:
-
¡Bien! Has encontrado los dos primeros pasos: el
silencio y la quietud. Luego continuó: no hay secretos para tu alma, solo el
desconcierto de tu pasado que no te permite llegar a quién eres. Libérate de él
y llegarás a ti.
De repente, cruzando el cielo
de izquierda a derecha, el alma vio una luz fugaz desaparecer más allá de su
presencia. Como si se le hubiera permitido una revelación, expresó:
-
¿Y si voy a mi interior, qué papel tienen los que me
rodean?
-
El aprender a ser tú envuelto de desavenencias y
diferencias. Aprender a seguir tu camino aunque los demás lleven el suyo. Ellos
necesitan del tuyo para continuar el suyo, y tú necesitas sus maneras de ser
para llegar a ti.
- ¡Ah! – dijo aquella alma. ¡Ahora lo entiendo! ¡Ahora sí que lo entiendo!
Hizo un suspiro, una sonrisa y después de ojear todo el manto celestial, se dirigió hacia su hogar, sabedora del contenido recibido.
El mayor secreto se encuentra en ti, a tu merced con solo tu voluntad y disposición. Es en ti donde se encuentra la belleza de tu vida y tu existencia.
Que el Amor y la Paz abracen
tu ser.
domingo, 15 de marzo de 2026
Encuentro con la Divinidad
Una vez una joven, habiéndose trabajado, ya durante un tiempo para llegar a sí misma, hizo unos momentos de interiorización, queriendo tener una conexión con la Divinidad. Teniendo unos momentos para sí misma en su casa, cerró los ojos y expresó:
- Amada Divinidad, hace ya un tiempo que estoy yendo a mi interior y abriendo las puertas para que mis hermanos de la Luz y tú en mi, pueda yo llegar a sentiros y permitir que lo que me rodea no me haga sentir mal. Desde principios de este año que he dado pasos para llegar a mi apertura interior a niveles más altos que los que he estado teniendo hasta ahora. Siento una sensación como de no saber dónde está mi verdadero camino. Escucho mi interior, y a veces, he sentido unas ganas de llorar como hacía tiempo no me sucedía. Es como si estuviera en medio de la nada para llegar a percibir mi nuevo camino, pudiendo manifestar aquella quien en verdad soy. ¿Podrías ayudarme a darme cuenta del por qué de estos momentos emocionales y poder saber mis nuevos pasos a dar? Siento que debo de estar contigo amada Divinidad.
Después de unos momentos de pausa, la maestría Superior le respondió:
- Ves al espejo que tienes a tu lado.
La chica se levantó de donde se encontraba para dirigirse al espejo que sintió que fuera. Llegando a él, se detuvo y sintió que se le decía:
- Ahora míralo, porque en él vas a encontrar mi presencia.
La joven se miró y le vinieron ganas de llorar.
- Quien estás viendo es a Mí, la Divinidad en ti. No soy alguien ajeno a todos vosotros, sino que cada uno lleva en su interior mi presencia, mi esencia. Lo sentido a lo largo de estos tiempos sólo es la manifestación interior de todo el proceso que has ido haciendo. Él te ha llevado a este punto donde ahora te encuentras. (Pausa). Mírate porque a quien estás viendo es a aquella quien en verdad eres, a Mí. Tú y yo siempre hemos estado juntos, unidos. Ahora, te encuentras en un punto de tu camino donde aquella quien en verdad eres empezará a manifestarse, cada vez más, a través de ti. Todo lo que has vivido últimamente te ha llevado hasta este presente. Aquella quien estás viendo es la manifestación de mi esencia.
- ….
- Muchos sois los que estáis llegando, cada vez más, a estos momentos que ahora tú te encuentras. Nunca has estado sola. Yo he estado siempre contigo, en ti. Cuando más sintáis vuestra verdadera esencia, más sentiréis la Divinidad en vosotros. Todos la tenéis para ser manifestada. Unos me aceptan, y otros no de momento. Los momentos que vivís, os están llevando a la evolución prevista para este mundo donde os encontráis y para cada uno de vosotros. (Pausa). Vuelve a mirarte en el espejo. Ésta que ves soy yo en ti. Siénteme cada dia y permitirás que tu alma pueda llegar a manifestarse según lo acordado por ti y yo, momentos antes de tu encarnación.
- Son momentos temporales, ¿verdad? - le pregunta la joven.
- En vuestro proceso todo es en el presente para que llegue vuestra liberación de todo lo que no sea innato en vosotros. Viviendo en el presente, todo es temporal, aceptando los resultados obtenidos. Entonces tu ser irá dándose cuenta que la vida tiene su sentido y está relacionada con tu misión acordada desde tu nacer en esta vida que ahora te encuentras. Vive estos instantes, sintiendo el amor que en él se encuentra. Sólo así sentirás la sensación de que llegará el momento de dar el nuevo paso tan esperado por tu ser para llegar a manifestar aquella quien en verdad eres, y yo, poder manifestarme, también a través tuyo. Nuestra Unicidad siempre ha sido Una. Habiéndote entregado a mí, nada debes de temer, porque todo lo que puedas llegar a necesitar, lo recibirás, lo obtendrás.
- …
- Deja que los momentos que estás viviendo te lleven al ensalzamiento de tu ser, elevando las vibraciones hacia aquella quien en verdad eres. (Pausa).
Después de mirarse nuevamente en el espejo y viéndose pero sintiendo en su interior algo diferente que en un principio, la chica volvió a sentarse en su butaca cerrando los ojos y sintiendo su interior. Algo no esperado sucedió al cerrar sus ojos. Vio una gran Luz ante sí, como le abrazaba, sintiendo un gran Amor y una sensación de Paz y convencimiento que todo iría bien.
Sintió que no estaba sola, y que su interior venía a ser el Hogar tan soñado junto a su familia innata. A continuación dijo:
- ¿Y luego?
De repente vio como si avanzara dentro de una gran luz hasta llegar a un lugar donde se vio realizando todo aquello que sintió en su interior a lo largo de estos últimos tiempos. Vio como todos los que la rodeaban la aceptaban, y ella les ayudaba según sentía dentro de sí misma.
A continuación vio como la Divinidad le sonría, y así sería, tal como lo había visto y sentido.
miércoles, 11 de marzo de 2026
domingo, 8 de marzo de 2026
La Ternura
Uno de los aspectos para
llegar a ser uno mismo, sentirse bien y manifestar la verdad de la vida, es la
ternura.
Los niños son los grandes
maestros en este campo, los cuales nos indican que nuestra verdadera esencia
debe de ser manifestada.
Para que un alma pueda
llegar a ser manifestada, el ser debe de sentir la calidez, el amor y el
soporte de aquellos que le rodean. Siendo así, será cuando el propio ser irá,
también, abrazando a los demás, besándolos en su momento y queriendo estar
junto a ellos para compartir y “jugar”.
Cuando alguien recibe un
abrazo o que alguien le dé la mano para saludarlo, haciéndole bromas, viendo
como él también se ríe al estar con este ser, hace que su esencia innata se
manifieste, también, riéndose y queriendo estar con aquel ser que se le ha
acercado.
La ternura es un respeto
y aceptación hacia el ser. Cuando no está siendo así, indica que el individuo
no se siente amado ni acompañado en su vida.
La ternura es el sentir a
aquel que junto a él está, pudiendo contar con su presencia cuando lo necesite,
no sintiéndose solo y sabiendo que puede recibir una ayuda cuando sea el
momento, si así es. Estas sensaciones le ayudarán a activar su interior y a
poder ir avanzando en su vida, sabiendo que será posible conseguir aquello que
sienta o necesite.
La ternura activa el
potencial innato del ser, permitiendo que su alma pueda manifestarse e irradiar
el amor allí donde se encuentre, pudiendo así, ayudar a los demás, a los que lo
necesiten, incluido a él mismo.
Es tan dulce la ternura,
que te produce la paz y el respeto hacia todos aquellos que no sean como tú.
Abrazad y acercaros a
todos aquellos que lo necesiten para que puedan sentir el hecho que puedan
llegar a salir de la situación en que se encuentren.
La ternura, la calidez es
parte de nuestro potencial innato en nuestro interior. Nuestra Divinidad
conlleva todo aquello que en esta dimensión donde nos encontramos se denomina
positivo, dando coraje, esperanza y fortaleza a todos aquellos que lo
necesiten.
Abrazad a los niños y
besarles a menudo porque es una señal conforme ellos activen el sentirse amados
y así poder vivir su día a día con la sensación que no están solos y que
siempre nos tendrán. Esto les dará la fortaleza y la seguridad interior para
poder llegar a conseguir aquello que sientan en su interior y tener buenos
amigos para poder compartir su vida y los momentos de su presente
constantemente.
Siendo así será cuando
veréis al ser sonriendo y riendo en su vida, estando con todos aquellos que se
encuentren con él. Su presencia irradiará la luz para iluminar el camino a
seguir en el proceso evolutivo de cada uno que junto a él se encuentre.
Dejad que vuestra ternura se manifieste para ayudar a los demás y vuestra alma pueda manifestarse.
Que el Amor y la Paz sean
en cada uno de vosotros.
miércoles, 4 de marzo de 2026
lunes, 2 de marzo de 2026
El niño y el pez
Una vez, un niño contemplaba, como hacía cada día, su
pecera con un hermoso pez que iba de un lado a otro de su espacio habitual.
El niño lo contemplaba, y le gustaba hacerlo, porque en
el fondo, se encontraba bien con él y toda su belleza. Así cada día. Se pasaba
mucho tiempo ante la pecera y su inquilino. Cuando era la hora, le daba de
comer, o bien pasaba un trapo para limpiar un poco el vidrio que protegía a su
amigo marino.
Al cabo de un rato de estar allí vio como el pez se le
acercó mirándole y cuando estaba justo ante él y al otro lado del vidrio le
dijo:
-
Llévame a casa.
El niño, como si fuera algo normal que los peces
hablaran, le respondió:
-
¿Por qué quieres ir a casa? Ahora estás aquí
conmigo, en esta pecera que es tu casa. ¿No te gusta?
-
Tú siempre estás conmigo un rato pero luego te vas
y estoy muchas horas solo. ¡Llévame a casa!
-
¡Pero si yo te doy todo lo que necesitas! ¿No te
gusta la comida?
El pez lo miró y volvió a deambular por aquella pecera
una y otra vez.
Al día siguiente, aquel niño, como siempre, se acercó a
la pecera cuando volvió de la escuela. Miró al pez, le sonrió y pareció
decirle:
-
Ya estoy aquí y me gusta encontrarte en casa
cuando me levanto o llego de la escuela.
El pez le volvió a decir:
-
Llévame a casa.
El niño le respondió:
-
¿Quieres que te lleve al mar?
-
¡Sí! – le respondió el pez.
-
¿Por qué quieres irte de aquí?
-
Tú te vas y me quedo mucho tiempo solo. Tú juegas
con tus amigos y yo continuo siempre solo. Cuando llegas, eres el único que me
saluda y está conmigo un buen rato, pero no puedo jugar contigo ni nadar como a
mí me gustaría porque no tengo el espacio que necesito.
El niño le escuchaba mientras su mamá lo contemplaba
desde la cocina cómo miraba fijamente la pecera y al pez en concreto.
-
¡Llévame a casa, por favor! – dijo el pez casi
implorándole.
-
Pero yo quiero verte todos los días. Me gusta
estar contigo. ¿No te gusta la comida que te doy? ¿Quieres más espacio para
nadar?
El pez cerró sus ojos, como triste, por estar donde no quería estar. Los volvió a
abrir y dijo a su amigo andante:
-
Necesito estar con más peces y tener todo el
espacio para jugar, nadar y explorar. Necesito mostrarme tal como soy, y aquí,
solo puedo mirar, observar y hacer los mismos movimientos una y otra vez. No
puedo hacer todo lo que me gustaría hacer. Llévame a casa.
El niño se puso triste comprendiendo a su pequeño amigo.
Pasó el resto del día pensando en lo que se le había
dicho por parte de alguien que él amaba muchísimo. Por un lado le supo mal el
hecho de no poder nadar y jugar con otros peces, y por otro, si decía a sus
padres que compraran más peces, no tendría el espacio para hacer todo lo que él
podría llegar a hacer. Por momentos sentía la tristeza interior de su amigo.
Giró la cabeza para mirarlo en la distancia y veía la belleza y la vitalidad
que desprendía. Vio también, la serenidad que mantenía al aceptar una situación
que no era la que le correspondía para poder ser del todo libre.
A los pocos días, su clase hizo una visita a un gran
acuario marino junto al mar. Él, sin que nadie se enterara sacó a su amigo de
aquel pequeño espacio y lo puso en una bolsa de plástico con agua, guardándola
en su mochila escolar para dar la libertad al pequeño pez.
Visitaron el acuario, y luego, debido al buen tiempo
decidieron ir a la playa a desayunar todos juntos. El niño, con su mochila, se
separó un poco del grupo en unas rocas que allí habían. Entonces sacó la bolsa
de agua donde se encontraba el pez y le puso mirando al mar.
-
¿Quieres que te deje aquí? – le preguntó el niño.
El pez desprendió una lágrima, haciendo una expresión de
nostalgia y alegría a la vez por querer volver allí donde nació.
Se giró para mirar al niño y le dijo:
-
Gracias. Sí, aquí está bien. Gracias.
El niño deshizo el nudo de la bolsa de plástico, la bajó
hasta tocar el agua y decantó allí donde nuestro pez se encontraba. Vio como
impulsivamente, nuestro pez se alejó rápidamente, girando entre sí y muy
contento. De repente volvió a la orilla y le dijo al niño:
-
Aunque puedas tener todo lo que necesites para
vivir, lo importante se encuentra en tu interior. Haz que lo que sientes te
haga sentir bien. Vive según sientas porque entonces serás tú, sino, siempre te
dará la sensación que te falta algo. Gracias amigo andante. Siempre te
recordaré.
Y el
pez se fue contento aguas adentro.
El niño
lo contemplaba y sintió la libertad que aquel pez sentía en su interior. Se dio
cuenta como sus ojos desprendían alguna que otra lágrima, sintiendo que había
hecho lo correcto con aquel amigo que amaba.
Giró la
cabeza donde se encontraba el grupo de clase. Recogió su mochila y se dirigió
hacia todos aquellos que formaban parte de sus amigos y se puso a jugar con
ellos.
Nuestro
pez se adentró en las profundidades de aquel mar, llegando a encontrar a su
verdadera familia que lo aceptaron solo con verle y alegrándose de su llegada
con ellos.
Pasaron
los años, y nuestro niño dejó de ser un niño. Ahora tenía un aspecto juvenil y
dinámico. Su presencia era casi como la de un joven adulto.
Un día
se dio cuenta que se encontraba en un lugar donde conocía y que en su momento
liberó a un pequeño amigo. Se dirigió hacia el lugar donde fue para recordar
aquellos momentos, quedándose unos instantes sentado en una de las rocas que
allí había. Contempló el mar pensando que su amigo habría podido realizarse con
todo su resplandor y poder crear una descendencia que permitiera transmitir
todo aquello que le enseñó.
De
repente bajó la cabeza y vio como el agua dejó bajo sus pies un trozo de papel
escrito. Se agachó. Alargó un brazo, cogiendo este papel mojado. Con delicadeza
miró de leer lo que ponía:
-
“Hiciste
lo que debías de hacer, así tu vida te llevará donde puedas transmitir lo que
sientes para la liberación de tu especie. Solo existe el Amor.”
El joven sonrió. Luego, miró al horizonte donde el mar
expande su presencia, sintiendo una inmensa paz en su interior.






