domingo, 9 de noviembre de 2008

La Escuela de Espiritualidad se expande




Me complace poderos comunicar que la Escuela de Espiritualidad haura también la podéis encontrar en la ciudad de Barcelona. A partirde este mes de noviembre tenéis un nuevo espacio de formación espiritual y el despertar la conciencia. Después de cinco años en la población de El Masnou, este año ha podido llevarse, también a Premià de Mar y Barcelona.
La podreís encontrar en Barcelona, a la siguiente dirección:

VISIÓ
c/ Villarroel 194 entresòl 3ª
T. 934940414
- Barcelona -

Las actividades empezarán los próximos días 19 y 20, con el primer bloc de la Escuela (¿Quién soy yo?) en diferentes horarios de mañana, tarde y noche .
Los que podáis estar interesados, llamar al mismo centro.
¡Bienvenidos seáis!

En poco tiempo, el camino de la Espiritualidad ha tenido oportunidades de ser mostrado a mucha más gente, benficiándose a raiz de la Escuela creada, abriéndose las puertas para su manifestación a nivel de rádio, artículos a webs y la expansión a tres poblaciones en muy poco tiempo, concretamente, a lo largo de este año.
A todos, y especialmente al mundo de la Luz , ...... ¡Gracias ! por permitirme llevar a término aquello que mi corazón me ha estado y está dictando. ¡Gracias!

Un abrazo a todos y que el Amor y la Paz sean en todos vosotros .

¡Que passés un buen día y una buena semana!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

¿Está Quien manda?

- Ring, ring, ring,….
- ¿Diga?
- (Silencio)
- ¿Diga? – insistió nuevamente.
- Querría hablar con Quien manda.
- En estos momentos está muy ocupado.
- Es que yo soy uno con los que está ocupado.
- Miraré a ver si se puede poner.
Al cabo de un rato el recepcionista vuelve y se pone al teléfono:
- Dice que lo tuyo no es importante.
- ¿Cómo? ¡Pero si voy tropezando una y otra vez con la misma situación!
- Quien manda me dice que es una cuestión de calma, que te tranquilices.
- No puedo. En estos momentos estoy demasiado alarmado y no puedo tranquilizarme.
- ¿Ya has hablado con Él? – le pregunta el recepcionista.
- ¡Ya lo creo, muchas veces!, pero parece como si no me escuchara. No veo resultados.
- ¿Qué le has dicho cuando le hablabas?
- Que no tenga tantos miedos, que mi familia pueda comer cada día, que las fuerzas no me falten, que….
- (Cortándole): ¿y Él que te ha llegado a decir?
- ¡¡¡NADA!!!
- ¿Seguro? Cuando tú has acabado de decirle todo lo que le querías decir, ¿te has quedado un rato callado y quieto?
- No puedo, estoy demasiado nervioso.
- Entonces no le has dejado tiempo para que te responda.
- Pero hace mucho tiempo que le estoy hablando.
- ¿Alguna vez te ha llegado a decir alguna cosa?
- ¡Sí! Me pareció que me decía que me calmase, que lo que busco ya lo tengo. Pero yo continúo con la misma situación. (Pausa). No es verdad que lo tenga, sino no estaría como ahora.
- ¿Por qué no dejas unos minutos, quedándote en silencio, después de hablar tú para que Él te hable? Hazlo y verás como tu situación cambiará.
Después de unos quince días, vuelve a sonar nuevamente el teléfono en aquella oficina:
- ¿Diga?
- Hola, soy yo, quien llamó un par de semanas que quería hablar con Quien manda.
El recepcionista reconoció la voz y preguntó:
- ¡Qué!, ¿cómo te ha ido estos días? ¿Has hecho lo que Él te dijo y hablamos el último día?
- ¡Oh, sí, ya lo creo! Al final pude oírle y me fue muy bien. Me ayudó mucho y ahora todo va mejor en mi vida.
- ¿Qué te dijo?
- Hablé con Él, y después hice unos momentos de silencio, quedándome quieto. Al cabo de poco vi una gran Luz ante mí. Parecía como si ella y yo fuésemos una sola Luz. Sabía que era Dios porqué sentí una gran tranquilidad y una sensación amorosa inmensa. Era como si la Luz me hablara y dijera:
- ¿Ahora en estos instantes estás preocupado?
- ¡No, ahora no! – le respondí.
Entonces me dijo:
- Cada vez que conectes contigo estás en el presente, plenamente, y en este estado las preocupaciones desaparecen. Cada vez que me sientes, te deleitarás de los momentos presentes, y recuerda que cada instante es el Ahora, porque tú vives en el Ahora.
- ¿Y? – preguntó el recepcionista.
- Fue como si me hubiera dado la llave de todo. A partir de aquel momento intento sentir aquella sensación cada vez, y aunque no siempre es tan intensa, sí que me permite aligerar la carga pesada de mi situación. A veces tengo la sensación que en el fondo no está pasando nada preocupante en mi vida. Me siento más tranquilo, y parece como si las cosas estuvieran cambiando: me han hecho una nueva propuesta de trabajo, siento más alegría dentro de mí, disfruto más de mi familia, …
Mientras hablaba por teléfono, aquel hombre tuvo la sensación que la voz de quien le escuchaba le empezaba a ser familiar, como si estuviera hablando con Quien manda, y Él le transmitiese una inmensa paz y tranquilidad cuando desde el otro lado del teléfono le dijo:
- Perdona, pero tengo que dejarte. Tengo una nueva llamada por la otra línea.
- De acuerdo.
- ¡Hasta pronto!
- ¡Gracias por todo! – y colgó.
Entonces el recepcionista habló a quien se le había acercado:
- Señor, otro ser humano ha conseguido oírte (Quien manda hizo una sonrisa). Les cuesta, pero cuando se ponen son capaces de conseguirlo. Hoy es un gran día.
- Sí, Pedro, hoy es un gran día – dijo pausadamente Quien manda , con su rostro de expresión bondadosa.
- Señor, ¿ por qué se ponen tan nerviosos?
- No saben quienes son. Sólo cuando se abren y me reconocen en ellos, entonces muestran su verdadera naturaleza. Todos, con el tiempo, llegarán a Mí.
Después de una pausa continuó diciendo:
- Nos esperan tiempos de mucha actividad, amado Pedro.
- Sí, Padre, ¡hace tanto tiempo que esperamos su despertar…!
- Ha llegado la hora que los humanos sepan de su divinidad.
- Amén, Señor. Quizás deberíamos de poner más teléfonos – propuso Pedro.
- No será necesario. Ya he puesto más almas en su mundo que han reconocido su divinidad, para que ayuden a los demás.
- ¡Bien hecho! – dijo Pedro y en medio en broma.
- Gracias – respondió Quien manda, también “medio en broma”.

Los dos hicieron una sonrisa y volvieron cada uno a su trabajo.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Intervención angelical


Una vez, había un grupo de ángeles reunidos encima de una nube observando a los humanos en el día a día. Llevaban un buen rato observándolos cuando uno de ellos dijo:
- ¿Qué, qué pensáis?
- Todavía es muy pronto – dijo uno.
- Todo y así, ya han realizado un buen trecho del camino, y solo por eso, creo que se les debería de dar una nueva oportunidad - dijo un tercero.
- Si os fijáis, hay pequeñas luces por todo el planeta. Solo por este hecho creo que lo están haciendo bastante bien. Hemos de darles una nueva oportunidad como tú has dicho (refiriéndose al último ángel que habló).
El primero de todos intervino:
- Se han adaptado a un cuerpo; han aprendido a amar; cada vez son más concientes de lo que les pasas; su planeta tiene cada vez más luz; algunas almas se han ofrecido para guiar a otras, que por cierto, lo están haciendo bastante bien; sus conciencias, aunque lentamente, empiezan a despertar,….Creo sinceramente que están preparados para dar un nuevo paso en su proceso de evolución, ¿no creéis?
- Cada vez piden más nuestra colaboración, y esto es señal que empiezan a despertar- respondió el tercer ángel.
- ¡Sí! – habló uno que todavía no había intervenido. Su dualidad les priva saber de nosotros y de ellos mismos, todo y así, se esfuerzan y ponen de su lado.
- ¿No notáis cómo han abierto sus corazones de un tiempo hacia aquí? – dijo el segundo que intervino. Esto es señal que cada vez estamos más cerca.
- Todo y así todavía confunden lo que ven con su realidad – intervino el cuarto ángel.
- ¡Déjalos, todavía están despertando! Se encuentran adormecidos de su amnesia espiritual. Su dualidad ha estado muy enraizada durante mucho tiempo, y ahora que tienen unas nuevas energías, algunos de ellos empiezan a pensar si son alguna cosa más de lo que se piensan. Creo que son inicios de la recuperación de su alma - dijo el tercero.
- No creo que tarden demasiado en llegar a la nueva fase – comentó el segundo ángel.
- Se está acabando el tiempo y veo que se dan prisa en hacer bien el trabajo – intervino nuevamente el tercero. Creo que llegarán a tiempo – añadió.
- Jo también lo creo.
- Y yo.
- Sí, yo también.
- A pesar del ritmo que llevan, confío que estarán a punto para cuando llegue el momento.
Nuestros ángeles estuvieron mucho tiempo observándonos hasta que vieron la necesidad de darnos un nuevo empuje en el proceso de la evolución humana.
En aquellos tiempos de esta observación, varios humanos ya despertaron su conciencia, de manera que sus percepciones llegaron a desarrollarse lo suficiente para notar cualquier alteración energética o manifestación del universo. Vieron como el sol enviaba energía espiritual al planeta (desprendía explosiones) como no lo había hecho hasta aquellos momentos. Vieron, también, como en el universo aparecían unas explosiones aquí y allá. Estos seres sensitivos también se dieron cuenta que muchas más entidades del mundo de la Luz se acercaban a la Tierra y se encontraban entre la humanidad. Percibieron una mayor luminosidad en su planeta y entendieron la recolocación que en su mundo se estaba produciendo.
El grupo de ángeles decidieron, conjuntamente con sus respectivos grupos, venir a la Tierra para ayudar a avanzar más rápidamente y con más fluidez al ser humano que empezaba a reflexionar sobre su naturaleza espiritual. Las luces que se veían desde donde se encontraban se intensificaron, abrazando a más gente y haciendo que los de su entorno o de la zona donde se encontraban, pudieran abrir sus corazones y calmar sus mentes.
Legiones de ángeles han llegado a nuestro amado planeta. Se encuentran entre nosotros para facilitarnos nuestra vida; todo y así, hay quien todavía no creen en ellos. Algún día se darán cuenta de sus existencias, y entonces, sentirán la alegría y el gozo para saber quienes son.
Ya hay quien es conciente de este hecho. Mientras estás leyendo estas palabras, estás siendo rodeado/a y abrazado/a por ellos. ¿Qué no los sientes? Quédate quieto/a y siente como te abrazan por detrás. Puedes cerrar los ojos y quedarte quieto/a un momento. ¿no los sientes? Cuando así sea, sabrás que son ellos porqué el amor y una calma inmensa invadirán tu interior. Si no los has notado, no te preocupes, hay quien necesita más tiempo para abrir su corazón. No esperes más. Sólo siente, y experimentarás una de las mejores sensaciones de ser protegido/a y amado/a.
Sí, ahora, ya legiones de entidades de la Luz han venido a nuestro planeta Tierra para acabar de hacer un trabajo que lleva cinco millones de años, todavía no, empezado.
Acéptalos, y deja de hacer las cosas tú solo/a. Son tiempos de colaboración. Ellos están aquí para ayudarnos. Nos están dando una mano. ¡Aprovéchala!
Dios les envía.