miércoles, 8 de enero de 2014

Al otro lado

Mi vida se despliega ante mí, la parte justa para poder dar nuevos pasos. El camino enrollado, como una alfombra guardada en el armario esperando el momento adecuado para ser extendida, ahora veo ante mí como lo finito se convierte en infinito e ilimitado. Ando sabiendo que a cada paso dado, mi camino se va extendiendo para darme la dirección a seguir.
Todo se muestra. Todo se desbloquea a mi paso, porque ha llegado la hora de poder llegar a la realización de mi misión.
Llegó un punto de mi sendero que me llevó a un acantilado, a un abismo que separaba mi presente del nuevo ser.
Veía que no había más salida que finalizar mi trayecto, pero algo inesperado sucedió. Desde la serenidad de mi ser en aquel punto muerto que parecía encontrarme, apareció una pasarela que cruzaba la distancia entre quien manifestaba y quien era. Ésta parecía estar suspendida en el aire. Surgió de la nada y mi alegría fue grande. Con la paciencia de la esperanza y Fe en mí, la llave de mi trayecto giró y lo imposible se convirtió en realidad: el puente de mi plena integridad y realización.
La crucé y a medida que iba poniendo ahora un pie, ahora otro, la pieza que dejaba atrás iba desapareciendo. Sólo miraba el presente donde se encontraba mi seguridad y mi nueva vida. Los pasos dados eran meticulosos. A cada uno de ellos me iba inundando una emoción intensa. Sabía que estaba cruzando el puente hacia mi Ser.
Finalmente llegué a la otra orilla. En un principio no quise girarme. Estando ya en tierra firme, di otro paso más y entonces fue cuando me atreví a darme media vuelta y ver como ningún sustento había entre un lado del abismo y otro. Había llegado, siendo aparentemente imposible el cruzar esta distancia.
De repente oí unas voces celestiales, como un susurro por todo mi alrededor. Era una melodía nunca oída, como si procediese más allá de donde me encontraba. Ésta me hacía sentir una plena emoción amorosa en todo mi ser. Lo que en estos momentos sentía pertenecía más allá de lo que conocía hasta ahora. ¡Podía ser posible tanta plenitud en mí! Sentía un amor puro e incondicional en mi ser que me hacía liberarme de todo control realizado hasta mi presente. Todo se liberó.
Veo como seres de Luz van acercándose donde yo estoy, percibiendo una comunicación de su parte hacia mí, como si me dijeran que este cruce que he llegado a realizar, no siempre estará disponible, y que llegará un momento que ya no podrán cruzar la distancia.
-        ¿Y entonces? – como preguntándoles.
-        Cuando llegue su momento dejarán esta tierra – refiriéndose a los que no la lleguen a cruzar.  
Siento una gran fuerza en mí, pero no física, sino de espíritu, como si tuviera la certeza de conseguir aquello que siento firmemente en mí.
-        ¡Anda! Continua tu camino – me dicen quienes allí están.
-        ¿Hacia dónde? – les pregunto.
-        ¡Adelante! – invitándome a no estar quieto.
De repente voy a dar un paso y veo como dos ringleras de seres de Luz me indican el camino, alegrándose de mi presencia con ellos.
-        ¡Adelante! – me vuelven a decir al unísono.
Avanzo entre ellos, sintiéndome protegido, guiado y amado como no lo había sentido hasta ahora. Todo es Luz.
A cada paso dado, va intensificándose cada vez más esta sensación amorosa en mí. Es como si fuera dejando atrás toda densidad que pudiera contener mi cuerpo, a pesar de todo el trabajo realizado por mí, al otro lado del abismo, para liberarme de aquel quien no era.
Me encuentro con una Gran Luz en medio de mi camino. Todos sonríen. Sin palabras me invitan a entrar en esta Luz que hay ante mí.
Entro y me siento como si estuviera viviendo lo que la vida me depara a partir de este momento, y que hasta hace poco, eran mis voluntades en relación a mi existencia.
Siento las energías de aquellos momentos en el ahora actual. ¡Hay tanto Amor en mí y en aquellos que me rodean! Siento la Divinidad Superior allí donde me encuentro (estaré). Siento la presencia del Cielo aquí en la Tierra. Siento el Ser en el Ahora, el Amor manifestado.
Sobran las palabras para expresar lo que siento ahora y en el momento adecuado. Éste es como si fuera ahora, aquí. Lo que será, es ahora y lo que me están haciendo sentir, eleva mi ser en este presente.
La sensación que estoy sintiendo es de ser Uno con aquellos seres procedentes de otras dimensiones. Soy parte de ellos y ellos de mí. Hay una fuerte conexión amorosa entre todos. Sería como saber que estás con la Familia, trabajando para una Voluntad Superior.
Ahora, lo siento nuevamente en mi interior, en cada una de mis células. Siento la fuerte unión con todos ellos, donde mi presente actual queda muy lejos, a sabiendas que ahora y aquí, en cuerpo físico ya tengo esta sensación. En su momento será mucho mayor la diferencia entre quien ahora soy y seré.
Siento y veo al Padre conmigo, a Jesús y otros seres luminosos, llenos de Amor, conviviendo todos juntos en este espacio. Todo es paz, orden y armonía. Todo es serenidad. Sabemos lo qué hacer cada uno. Nuestra tarea es Una, pero diferente a la de cada uno. Todos estamos unidos y actuando para un Fin Superior, una Intencionalidad Divina Universal.
Es maravilloso poder ver y sentir tus momentos de un ahora posterior debido al cruce de la pasarela. No hay tiempo. No hay espacio. No hay temporalidad. Todo es.
Solo hay un paso entre lo que siento y el momento actual.
Todo es plenitud. Más allá de ella, nada hay, porque más allá del Amor, nada existe. Es la máxima expresión del ser, de lo creado, de aquel quien tú eres.
Soy Uno de ellos, con ellos a la vez. Más allá de este estado vívido y manifestado en la Tierra, nada más hay,…..por ahora.
Es la Unicidad con tu propia Divinidad. Entonces, a partir de aquí solo queda servir a la Fuente de la cual todos procedemos, más allá, también, de esta dimensión.
Desde mi corazón, deseo que todos podáis sentir lo que ahora siento. Algún día lo llegaréis a sentir. No os preocupéis porque el camino que seguís aquí os lleva. No hasta donde yo he llegado, sino hasta donde vuestra alma necesita llegar para bañarse en el lago de la Divinidad.
Últimamente mis escritos están basados en experiencias personales sobre el sentir. Hay una razón firme en estas transmisiones: siente y deja que aquel quien eres se manifieste. Cuando lo sientas, será indicio que habrás abierto las puertas de tu interior, de aquel quien en verdad eres.
SENTIR es la llave de la conexión contigo mismo, con Dios.
 
Que el Amor y la Paz sean en ti.

domingo, 5 de enero de 2014

Próximos Encuentros


¡Hola Familia! Empezamos este nuevo año con nuevas propuestas para el camino de nuestra alma y facilitar que nuestro ser pueda llegar a manifestarse según la divinidad que es. Para ello, a continuación os presento las actividades y encuentros previstos hasta el momento.


Si queréis que estas actividades se realicen en vuestra población, centro o espacio de encuentro, podéis enviarme un mail a emaeljordimorella@hotmail.com Seguro que encontraremos la manera de poder venir y compartir estos momentos de Luz, Amor y Sabiduría con vosotros.

 
Un abrazo y que el Amor y la Paz sean en todos vosotros.

 


jueves, 2 de enero de 2014

Haciendo una ojeada atrás

Me paré. Dejé de avanzar e hice una ojeada a mi camino hasta el ahora. ¡Uf! Cuánto trayecto recorrido, pero lo que más siento en mí, no es la distancia, sino mi presencia en cada paso, mi aprendizaje a lo largo de mi proceso hasta el presente.
Me doy cuenta de la vida experimentada por cada decisión tomada. ¡Cuántas decisiones tomadas sin darme cuenta de lo que representarían en su momento!
Cada vez soy más consciente de la importancia, a veces, de no saber de ti, más allá de lo comentado en nuestros inicios a cada encarnación. Lo justo para aceptar y tener una referencia en nuestro sendero actual.
Hasta aquí he llegado, y aunque por momentos parecía que la vida me hubiera dado la espalda, ahora veo que fue lo mejor para mí. ¡¿Cómo tanta sabiduría puede ser llevada a término para nuestras almas?! ¿De dónde salía esta sabiduría no terrenal? Algunos, hasta hace poco, decían que era uno de los misterios ocultos de la vida, pero ahora, despojado de todo esoterismo y abrazado por la Luz, nada perteneció ni pertenece a lo oculto en la vida, porque todo se encuentra ante nuestros ojos, pero no siempre físicos, sino a los de nuestro corazón. Todo ha estado presente ante nosotros, pero buscábamos lo espectacular, lo más allá de nosotros, y nos olvidábamos que nosotros éramos el camino, la verdad y la vida.
Todo ha cambiado. La vieja energía se está desmoronando por momentos, como un hielo ante la calidez del sol manifestándose con toda su majestuosidad. Nosotros somos este sol ante nuestra propia vida, por lo tanto, somos nosotros los que vamos derritiendo las corazas, las protecciones y las limitaciones que aceptamos en su momento y fuimos creando como seres adormecidos ante nuestra propia vida.
La presencia de la Luz y de aquel quienes somos, hace abatir todo muro que nos impedía ser nosotros mismos, y que creamos al aceptar las pautas mentales y condicionamientos sociales, culturales y religiosos de nuestro entorno. Ahora vemos que nuestro entorno somos nosotros y que lo aceptado no nos pertenece. Ahora me doy cuenta que todo lo que intenté imitar me llevó a un callejón sin salida que me creó contratiempos para llegar a mi presente, pero estas supuestas adversidades y demoras fueron necesarias para darme tiempo de asimilar aquello que había en mi que permanecía oculto en lo más profundo de mi ser esperando la hora de manifestarse. Ahora ha llegado esta hora, y siento como mi interior se va abriendo paso entre el arco de la liberación y expandiendo el universo que hay en mí.
La nueva energía está llamando con más fuerza a cada puerta de nosotros para que la invitemos a entrar e integrarla en nuestro ser, en cada partícula de nuestra biología y activar nuestro ADN.
Lo viejo ha caducado. Es obsoleto.
Lo nuevo pide paso con una fuerza inimaginable, pero que puede sentirse, notando en nosotros un impulso para empezar una nueva vida según nuestros deseos de antaño, y muchos de años procedentes de nuestros primeros años de vida, donde la infancia que vivimos nos llevó a bloquear este flujo que había en nosotros, resguardándolo en algún rincón de nuestras células, pero,….el momento de volver a salir a la Luz ha llegado.
Ha llegado la hora. El momento es este. Es ahora.
Doy una ojeada a mi trayecto y lo veo todo muy lejano a mi presente. Hay varios abismos entre cada etapa, y más todavía, con el momento que ahora estoy sintiendo.
¿Puede una hormiga imaginarse volar como un águila?
Fui hormiga para trabajarme durante años, hasta que me di cuenta que no siempre tenía que ir a ras del suelo. Aprendí a ser oruga y con el tiempo, ésta fue sintiendo algo en su interior que le llevó a adentrarse plenamente en él y crear al ser que en verdad era. La mariposa salió y el ser se dio cuenta que también podía volar, mostrando sus colores al mundo, pero el camino no se acababa aquí, sino que el vuelo podía ser de mucha más altitud, y la mariposa aprendió a planear y dejarse ir por las ráfagas de viento y aprovecharlas a su favor, transformándolas como impulsoras de su vuelo y elevarse cada vez más. La mariposa se convirtió en águila, y siendo ésta,……entonces sí que voló. Se elevó a lo más alto, y desde allí, aprendió a mantenerse sin las alas.
Así lo siento en estos momentos.
Hasta aquí he llegado. Veo a otros como tú que también están quietos, sintiendo los momentos actuales en relación a su pasado, y como si fuera al unísono, en el silencio, cantan en voz alta las alabanzas y bendiciones recibidas, agradecidos todos ellos, por el camino recorrido.
Aquí, vemos que lo que considerábamos un esfuerzo, sencillamente fue una puesta a punto para conocernos a nosotros mismos desde la materia. Esta fuerza fue traducida con el tiempo en el empoderamiento innato de cada uno, y al aprender a volar sin el cuerpo, nos dimos cuenta de la divinidad que éramos con todo el potencial espiritual del ser que habita en cada uno, en cada uno de vosotros, de nosotros, de todos los que en estos momentos estamos encarnados en esta dimensión.
¡Qué alegría sentir estos momentos! ¡Qué alegría y emoción sentir aquel quienes somos!
El águila vuela y vuela cada vez más alto, fundiéndose con la divinidad que somos.
En esta ojeada a mi pasado, agradezco las diferencias que ha habido en mí en relación a mi entorno. Han tenido su sentido y su función para la elevación de mi alma.
Con el tiempo aprendí a expresar y manifestar mis emociones porque me di cuenta que todos también sentís pero que silenciáis sus manifestaciones. Nuestro interior clamaba una salida al exterior para anunciar un nuevo ser lleno de sensaciones, emociones, sentimientos y un amor y capacidad de comprensión amorosa inmensa.
Eres tú interior, no lo que puedan ver de ti.
Cuando no hay diferencia entre lo que sientes y expresas, y todo llega a ser Uno, entonces Dios se manifiesta en ti.
¡Párate! Aquiétate y siente aquel quien eres en ti. Luego verás si debes de continuar por dónde has andado hasta ahora. Si no es así, tu corazón te guiará. Déjate llevar por él, y confía. Ten Fe.
Cuando nos entregamos absolutamente a aquel quien somos, el sentido de nuestra existencia se llevará a término y entenderemos el por qué de nuestra presencia en esta vida actual. Lo sabrás por los resultados que irás obteniendo. Ya no serás tú quien los realizará, sino el sentido mayor universal en ti:
El Amor del cual todos procedemos.