domingo, 21 de junio de 2020

La niña que perdió una coleta






Había una vez una niña que vivía con sus padres. Como cada mañana, la despertaban para que se levantara para ir a la escuela. Aquel día, como otros, la niña, después de mirarse al espejo dijo a su madre:
-         Mamá, hoy quiero que me hagas coletas.
Después de lavarse la cara, su madre cogió dos gomas elásticas para la cabeza y le hizo dos coletas como su hija le había dicho. La niña salió de casa en dirección a la escuela acompañada por su padre que trabajaba cerca del centro escolar.
La niña pasó todo el día en la escuela porque también se quedaba a comer. Al atardecer, cuando se ya se encontró en casa nuevamente, y habiendo cenado para ir a lavarse los dientes, se dio cuenta que le faltaba una coleta, cuando por la mañana llevaba dos.
-         ¡¡¡Mamá!!! -  se oyó una voz que gritaba desde el lavabo.
-         ¡¡¡Papá!!!,  venid, corred, venid – se oyó nuevamente desde el servicio.
Cuando sus padres llegaron se encontraron a la niña buscando su coleta por el recibidor en dirección a su habitación.
-           Aïna, ¿qué te pasa hija? – preguntó su madre mientras la veía que buscaba algo.
-          He perdido una coleta y no la encuentro.
Los padres la ayudaron a buscarla, pero nada. Entonces cogieron a la niña, y los tres fueron a sentarse al comedor.
-          A ver, ¿cómo puedes perder una coleta y no darte cuenta, hija? – le dijo su padre.
-          No lo sé. Esta mañana la llevaba y ahora ya no la tengo.
-          ¿Quieres decir que no te la has deshecho? – insistió la madre.
-          Que no mamá, que no me he tocado el pelo.
-          A ver, ¿Cuándo te la has encontrado a faltar por primera vez? – le preguntó su papá.
-          Ahora, cuando me he ido a lavar los dientes.
-          ¿Y antes no? ¿A lo largo de todo el día no la has encontrado a faltar?
-          No – respondió la niña.
-          ¿Has tenido gimnasia hoy? – le preguntó la madre.
-          Sí, esta mañana – le respondió.
-          ¿Cuándo has acabado la gimnasia tenías todavía las dos coletas? – preguntó su padre.
-          Sí, todavía las llevaba porque se me había caído un poco de pelo a la cara y me lo he peinado un poco.
-          ¿Qué has hecho después de la gimnasia? – dijo su papá.
-          Hemos vuelto a clase.
-          ¿Y después? – insistió.
-          Hemos hecho un poco de relajación antes de salir al patio y esperar para ir a comer.
Después de analizar todo el día llegaron a la conclusión que cuando fue a comer ya sólo llevaba una porque alguna de sus compañeras la miraban un poco diferente.
-           ¿Qué habéis hecho en la relajación? – preguntó su madre.
-          Un ejercicio que viajábamos a un país donde había la llave de la felicidad y que para entrar nos pedían alguna cosa nuestra, y que si a la salida todavía no habíamos adivinado cuál era la llave de la felicidad no nos devolvían lo que habíamos dejado a la entrada, y que no nos lo devolverían hasta que supiéramos cuál es esta “cosa” que nos hace ser felices.
-          Vaya, y por lo que veo, tú no lo has adivinado – dijo la madre interrumpiéndola.
-          No. Yo  le dejé una de mis coletas y el guardián de la entrada la puso en una caja forrada por dentro de una ropa de color lila. Entré y ¡todo era tan bonito! La gente estaba contenta y hacían mucha broma entre ellos. Pregunté a uno cuál era la llave de la felicidad y me dijo que sintiera en mi corazón y que él me lo diría. Le pregunté a otro y me dijo que aquello que buscaba se encontraba dentro de mí, señalándose el pecho. Yo veía que todos eran felices y como si se conociesen.
-          ¿Escuchaste a tu corazón? – preguntó su padre.
-          No – respondió la niña.
-          ¿Y por qué no lo escuchaste?
-          Porque yo quería que me lo dijesen y así poder ser la primera en salir de allí.
-          ¿Qué no te encontrabas bien en aquel país? – interrumpió la madre.
-          ¡Sí, muy bien! Todo era muy divertido y me lo pasaba bien estando con ellos.
-          ¿Jugaste? – preguntó el padre.
-          Sí. Te dejaban jugar con ellos y no les importaba perder porque todo y así se lo pasaban muy bien. Jugaban para pasárselo bien, no para ganar.
-          ¿Qué pasó al final, al querer salir? – preguntó la madre llena de curiosidad.
-          Pues, que al querer salir y encontrarme al guardián de la entrada me preguntó cuál era la llave de la felicidad y yo le dije: pasárselo bien y reír. Entonces él me dijo:
-          Sí, es cierto que  jugando como un niño llegas a estar bien, pero esta no es la llave de la felicidad. Si no ríes igualmente puedes ser feliz, por lo tanto, todavía debes de encontrar esta llave que te permitirá ser feliz siempre, estés donde estés.
Cuando quise salir y coger la coleta, él me dijo:
-          No, todavía no te la puedo dar hasta que encuentres la llave que te hará ser feliz.
De esta manera dejé aquel país volviendo del viaje con una coleta menos. Cuando me desperté de la relajación me sentí extraña porque era como si me faltase algo como si tuviera que saber algo importante. Estando todavía pensativa con lo que había vivido en el ejercicio de relajación, sentí una voz de fondo que decía:
-          Va, y ahora id saliendo poco a poco sin mucho ruido. Los que os quedéis a comer id al patio pequeño, como siempre.
Era la maestra que ya habíamos acabado y ya podíamos salir
-          Aïna, ¿todavía no sabes cuál es la llave de la felicidad? – preguntó su papá.
-          Yo pensaba que era pasárselo bien y reír.
-          Ya sabes que no volverás a tener dos coletas hasta que encuentres la respuesta – dijo el padre.
-          Mamá me hará otra – dijo.
-          No, me parece que no serviría de nada – dijo la madre.
-          ¿Por qué? – preguntó la niña.
-          Porque me parece que cada vez que quiera ponerte la goma, la coleta desaparecerá.
-          ¡Que no! ¡Ya lo verás! ¡Pruébalo! – dijo la niña.
La madre cogió parte de su pelo, lo estiró, le puso una goma elástica, y ¡zás!, como arte de hechizo, la cola desapareció.
-          ¿Lo ves hija? Solo conseguirás tener nuevamente la otra coleta cuando encuentres la llave de la felicidad.
-          ¿Vosotros la sabéis? – preguntó.
La madre asintió con la cabeza.
-          Y tú papá, ¿lo sabes?
-          Sí – respondió.
-          Entonces decírmelo y así yo también lo sabré y podré recuperar la coleta.
-          Amada hija, ¿que te sientes bien con nosotros? – preguntó el padre.
-          Sí – respondió la niña rotundamente.
-          ¿Por qué? – continuó preguntando el padre.
-          Porque me amáis – dijo Aïna.
-          Nosotros también, hija. Eres un regalo del cielo para nosotros.
Entonces el padre se acercó a ella y la besó. La madre le hizo una sonrisa y también li hizo un beso de ir a dormir, a la vez que le dijo:
-          Venga, va, ahora ves a dormir.
-          ¡Pero si no me habéis contestado!
-          Ahora cuando te pongas en la cama ten presente lo que te hemos dicho y  esta noche vigila los sueños, porque quizás mañana tengas una sorpresa – continuó diciendo la madre.
-          ¿Mañana ya lo sabré?
-          Es probable – le dijo el padre
Aïna se fue a su habitación pensando con lo que le habían dicho sus padres y cuando se acostó se sintió muy amada por ellos. Aquella noche tuvo un sueño que le dijo cuál era la llave de la felicidad.
Cuando se despertó y levantó de la cama para ir al lavabo se dio cuenta que volvía a tener las dos coletas. Había encontrado la respuesta.


Y tú, ¿ya sabes cuál es la llave de la felicidad?




  

miércoles, 17 de junio de 2020

Diferentes visiones de lo vivido





Todo depende de cómo veamos y sintamos la situación vivida nos permitirá tener una calidad de vida u otra. Todo depende de cada uno, y según su grado de consciencia su visión le llevará a comentarios como los que ahora leeréis. Permitidme que os presente diversos puntos de vista según como puede verse estos meses de nuestro proceso evolutivo. Las cosas y situaciones son según como cada uno las ve partiendo de su grado consciencial.
¿En cuál de ellos te identificas?

1.       No podemos bajar la guardia. Es probable que haya un rebrote sobre la pandemia que estamos viviendo. ¡Qué mal lo estoy pasando, sin poder salir de casa, teniendo que estar encerrado constantemente, pudiendo salir sólo unas horas concretas al día. Llevo mucho tiempo sin salir, sin poder hacer nada que no sea estar en casa con mi familia. Espero que finalice pronto, aunque parece ser que puede haber nuevos rebrotes y volver al inicio de un confinamiento. La gente no respeta las reglas que nos han dicho. ¡Hay tanta irresponsabilidad por parte de algunos! Esta pandemia ha perjudicado notablemente todos los comercios, y muchas familias han dejado de tener ingresos llegando a no tener dinero para poder comer ni comprar nada. ¡Es un desastre! Los políticos no son coherentes con toda esta situación. Todo se resiente y algunos lo están pasando muy mal. A este paso, no sé si nos saldremos del todo.

2.      Quedarnos en casa me ha hecho inquietarme y sentirme mal. Nunca me hubiera imaginado estar confinado tantos días. ¡Tengo tantas ganas de poder salir y hacer algo fuera de casa! No nos queda más remedio que aceptar lo que nos toca y aguantarnos hasta que todo acabe. La cosa no pinta nada bien. Parece que surjan nuevos brotes y puede que éstos nos lleguen a nosotros también, habiendo de volver a encerrarnos en casa. Todo y así, parece que lentamente vaya solucionándose y algún día volvamos a la normalidad, pudiendo salir de casa cuando queramos y hacer aquello que debemos de hacer como ir a trabajar. Algún día finalizará, pero ya no aguanto más. Cómo mínimo puedo empezar a salir, aunque no a trabajar.

3.      Bueno, ha sido duro, pero parece ser que todo se vaya normalizando. Hemos tenido que frenar toda nuestra vida, aunque en el fondo, en casa no se ha estado tan mal. Suerte a la TV, porque he podido ver programas que hasta ahora no veía, y a más a más, me he hinchado de ver series y alguna que otra película. He podido amortizar mi sillón y mi sofá debido a las horas que he tenido que quedarme en casa. Parece que poco a poco todo vaya volviendo a la normalidad. Unos más que otros, pero pronto, parece ser que me tocará volver al trabajo, presencialmente. Ha sido duro, pero bueno, ya parece ser que lo más duro ya ha pasado y pronto, a este paso, podremos salir libremente a la calle y hacer todo aquello que queremos hacer. Es cuestión de tener paciencia que, en algún momento, todo llegará. Confío que así sea.

4.      Es una suerte que haya podido tener tanto tiempo para mí. Hacía muchos años que no lograba tenerlo. Agradezco estos momentos tan generosos de la vida hacia mi ser. He podido restablecerme, recuperar el sueño y poder alimentarme adecuadamente, y no de cualquier manera comiendo lo que sea por los horarios que comporta mi trabajo. Me siento más relajado, y más a punto para cuando todo empiece de nuevo. He podido arreglar aspectos de mi piso, cosa que hacía tiempo se debería de haber hecho y no pude realizarlo. Tengo como más ganas de vivir, apreciando de una manera más intensa el hecho de tener todo lo que tengo porque hay gente que no tiene donde dormir y qué comer. Soy un afortunado. Ahora me encuentro mucho mejor, y como más calmado y sereno. Me he podido comunicar con gente que hacía mucho tiempo que no la veía ni sabía nada de ella. Ha habido momentos muy gratos y valorados por mí.

5.      He vivido los momentos que este mundo está viviendo. Ha sido una bendición el hecho de vivir esta situación. Nada es lo que parece. De alguna manera, la mayoría ya no es la misma. Grandes cambios se han producido en cada uno, en la naturaleza y la humanidad en sí. Se ha ido adquiriendo unas semillas que regadas, con el tiempo, llegarán a estabilizar nuestro mundo y liberar las injusticias, intereses personales, los egos, teniendo presente en todo momento el mayor bien de todos, alejado de cualquier creencia que se pueda llegar a tener. La oscuridad clandestina irá dejando paso a la luminosidad de la Unicidad planetaria y universal. Aquellos seres ya conscientes, han podido darse cuenta de los grandes cambios que ha aportado esta situación, empezando por ellos mismos. Ha valido la pena, y ha sido necesaria, esta situación en nuestro mundo. La vida no es lo que parece y he podido ver más allá de lo terrenal. Esto me ha hecho ver mi vida de una manera más intensa y profunda. Ha sido como si la Verdad de mi existencia se hubiera presentado ante mí, de una manera clara y nítida. Ahora ya no tengo dudas de mi proceso.

Cinco visiones de una misma situación vivida. Depende de cada uno, así ha sido la respuesta ante el mismo hecho.
Todos hemos vivido un acontecimiento mundial y liberador. Nuestros fundamentos se han remodelado y aposentado de una manera más firme, segura y estable, donde el mundo ha abierto sus puertas a un acercamiento más cálido, con un gran respeto hacia las diferencias entre unos y otros, donde el querer lo mejor para todos, ha predominado en muchos aspectos ante la prioridad del bien propio.
Los corazones se han abierto, pudiéndose manifestar en este planeta aspectos innatos, reprimidos e ignorados hasta ahora. La solidaridad, el voluntarismo, la dedicación para ayudar a quien lo necesitase, sin ningún interés, sólo para el mayor bien de aquellos que lo necesiten en cada momento. El respeto, la flexibilidad, el vivir el presente, el tener tiempo para uno mismo debido al ritmo frenético y no innato que se llevaba anteriormente antes del inicio de esta situación vivida.
La aceptación ha sido otra de las pautas que se ha ido manifestando con más intensidad. Adaptarnos a una situación no querida inicialmente, hecho que nos ha llevado a valorar todo lo que ya tenemos, sin tenerlo en cuenta cuando llevábamos, aparentemente, un ritmo normal en nuestro día a día.
La tolerancia, la paciencia y calma individual, han hecho que los cambios se produjeran en cada uno.
Otro de los aspectos más notables, y que era uno de los motivos por el cual hemos vivido este confinamiento, ha sido el de llegar a despertar nuestra consciencia a niveles superiores a cuando todo empezó.
Ya no somos los mismos. Nuestro interior ha abierto las puertas para conectar y aceptar nuestra verdadera esencia, y no la de cómo nos han hecho por la historia que cada uno ha tenido que vivir en los ambientes que ha vivido, incluyendo su sociedad.
Nuestro pasado ha hecho cierta limpieza, para unos más que otros, pero a todos se les ha ofrecido el detergente espiritual para liberarlo de quien no era. La mayoría lo ha aceptado sin ser consciente de ello, y otros se han dado cuenta cómo el universo nunca nos ha dejado solos.
Deseo lo mejor para cada uno de vosotros, teniendo en cuenta la posible visión que hayáis podido tener en relación a estos tiempos que vivimos según lo leído.
Todos sois amados,…y vuestro proceso continúa para poder colaborar con vuestra presencia en la elevación de este planeta y la creación de una nueva vida para vivir en la unicidad y el amor con cada uno de los miembros de esta humanidad. Llegará el día que ésta también se elevará y la Tierra lo agradecerá. Ya ahora nos encontramos ante la puerta para dar un paso más en esta dirección.
Los intereses personales irán desapareciendo, y los estamentos oficiales dejarán de ser y funcionar como hasta ahora lo han estado haciendo.
A partir de ahora, no es cuestión de volver a la normalidad como era antes de este acontecimiento. No debemos de volver a ser y actuar como éramos antes. Ya no somos los mismos, y nuestra sociedad, cada uno la suya, ya no necesita el funcionamiento que llevaba para el mayor bien de unos cuantos. Ahora, estos “cuantos”, deben de transmutarse en “para el mayor bien de todos”.

Desde mi corazón, que el amor y la paz sean en cada uno de vosotros.

Un abrazo.

miércoles, 3 de junio de 2020

Tu propia Fuente





Lo que miráis, es parte de vosotros.
Aquello que puedes sentir no haciéndote sentir bien, la fuente no es el otro, sino tú mismo, atrayendo de tu entorno aquello que te permita ver claro tu situación y manera de ser.
El proceso que estás siguiendo, no lo haces solo. Diferentes seres celestiales están a tu lado, ayudándote, abriendo las puertas de la atracción para que puedas obtener todo aquello que te permita dar un nuevo paso para llegar a ser tú mismo.
No son los otros, sino tú.
Lo mismo sucede en tu mundo. Todo aquello que se vive es fruto de cómo son todos aquellos que se encuentran inmersos dentro de la situación.
La ley de la atracción actúa constantemente en el proceso individual de cada uno. Es uno mismo quien crea lo vivido, recibiendo todo lo que recibe. La calidad de estas situaciones depende del grado de conexión que tenga uno consigo mismo, actuando según el grado de conexión con su esencia.
No son los demás, los responsables de lo que vives, sino tu proceso acordado para tu alma.
Más allá de tu presente se encuentra la intemporalidad, a la cual perteneces. La creación de tu presente depende exclusivamente de ti. Tu actitud y tu visión de vida pueden transmutar toda situación en otra que te permita sentir el bienestar dentro de ti. Sintiéndolo harás que todo lo que puedas atraer a partir de entonces, te permita ascender en tu proceso evolutivo y hacer que tu mundo vaya cambiando también.
Vivir fuera del tiempo (pasado y futuro), hará que aprecies cada instante como el único existente en tu vida. Más allá de tu presente se encuentra la limitación de la preocupación, los miedos y las dudas.
El presente elevará tu ser y hará que los demás sean parte de ti, conscientemente. Una vez así es, solo puedes esperar lo mejor y el agradecimiento para saber de ti y el papel de todos aquellos que te rodean y de las situaciones vividas, porque cada una de ellas comporta un darse cuenta de algún aspecto para llegar a ser uno mismo en tu día a día.
Un enfado no tiene que ver con el otro, sino contigo.
Un mal humor no es debido a algo que has vivido, sino en no ser tu mismo.
El ver que las cosas no te salen como a ti te gustaría, no es una cuestión de los demás y del lugar donde vives, sino de la falta de honestidad contigo mismo en algún nivel.
No hay nada porqué sí. Todo lo que se vive que no nos hace sentir bien, es una puerta abierta a adentrarnos en nosotros mismos y darnos cuenta de qué manera no estamos siendo nosotros.
Cuando llega el momento que nos damos cuenta que todo tiene su sentido para nosotros, entonces, la visión de la vida cambia, dándonos cuenta de la bendición de vivir todo lo que estamos viviendo, tanto individual, como colectivamente.
Al ver la vida como una aliada nuestra, entonces, podemos llegar a entender el por qué de todo y la responsabilidad que hemos tenido al vivir aquella situación o con aquella persona los momentos que hemos vivido.
Tú eres el único responsable de todo lo que te pasa. No hay culpables ni nadie que nos quiera hacer daño.
Sé tú y solo lo mejor puedes esperar en tu proceso. La ley de la atracción está activada en todo momento para que te des cuenta de lo que tienes que darte cuenta y poder mostrarte aquel quien en verdad eres. Todos están esperando poder ver realmente quien eres. Necesitan de ti y de tu verdadera esencia.
Solo nos rodeamos de los recursos para nuestro proceso evolutivo.
Siendo uno mismo, podemos entender la vida y sentir el amor, la paz y la felicidad a cada instante de nuestro proceso. ´
La vida no son los demás, sino tú mismo. Eres tú quien crea tu vida, dando una mano a la de los demás, por lo tanto, sé tú y siente tu esencia para ayudar a los otros y al planeta.
Elevando tus vibraciones, elevamos el planeta Tierra y a toda la humanidad.
Entonces, solo podemos esperar el acercamiento y la unión entre todos.  
Más allá de lo que sentimos y no queremos, estamos nosotros para podernos ayudar.

Tú eres la Fuente de tu vida repercutiendo en la de los demás y al planeta.