miércoles, 29 de abril de 2015

El retorno

Una misma alma, en nueve ocasiones a lo largo de la historia del proceso de nuestro amado planeta, giró la llave para abrir el sendero del recordar, el sentir y la unicidad. Su última encarnación fue con el nombre de Jashua (Jesús), anunciando su retorno, en tiempos venideros. Éstos, son nuestro ahora.
Los ojos humanos buscaron en los exteriores de su ser y en la forma, intentando encontrar a quien cada uno esperaba. Se centraron en la materia de su entorno y nada encontraron, solo algunos gestos y actos que confirmaban que lo esperado se encontraba entre ellos, pero no llegando a saber de él.
Durante siglos y siglos creyeron que algo ajeno a ellos mismos llegaría a su mundo y establecería el orden y la paz tan anhelada. En ningún momento podían imaginarse la procedencia de aquel anunciado para traer la estabilidad en las almas de este planeta.
Hay quien continúa leyendo el mismo libro donde consta la venida del esperado. Continúan buscando y buscando hasta donde sus ojos físicos pueden divisar. ¿Pero, exactamente, qué están buscando? ¿Quién o qué esperan?
¡Lo anunciado ya es presente!
No es alguien ajeno a uno mismo. Lo que el mundo y la humanidad han estado esperando durante siglos, ha sido la manifestación de tu alma y la divinidad que hay en ti. ¡Eres tú el esperado, amada alma! Lo deseado no se ha encontrado en la forma, sino en la esencia de aquel quienes somos. Es el recordar de la esencia individual, de nuestra naturaleza lo que ha permitido, hasta ahora, llegar hasta donde hemos llegado, habiendo muchos que ya han reconocido “lo esperado” y viviendo desde su verdadera esencia.
Lo esperado eres tú, amada alma. No busques más allá de tu interior, porque no hay fuente que pueda alimentar tu alma de manera que lo puede hacer el amor en ti. ¡Siente el Amor en cada recodo de tu interior y deja que la placidez de la sabiduría y el sosiego acunen tu ser divino esperando poder manifestarse a través de ti!
Ya no busquéis,… ¡SENTID!
Dejad de buscar porque lo deseado sois vosotros mismos para vosotros mismos.  No esperéis nada desde vuestro “a fuera”, porque lo que necesitáis se encuentra en vuestro interior. Aquel quien la humanidad espera desde hace siglos, ¡eres TÚ! No sigas ninguna creencia establecida, ningún libro dogmático ni ritualista, porque el camino a seguir ya está trazado en tu corazón. ¡Escúchalo y siéntelo!
No busquéis en el desierto de vuestro exterior, porque lo acordado se encuentra en vuestro interior. Él os alimentará y os guiará hacia vuestra tierra prometida y tan deseada.
Reposa en el lecho de la quietud y el silencio para poder vibrar con la presencia divina en ti. No es algo ajeno a ti que se encuentra en ti en estos momentos. Amada alma, lo que puedas llegar a sentir es tu verdadera esencia, la divinidad que siempre has sido, empezando ahora a recordar la Luz que eres y siempre has albergado en tus entrañas.
Es el despertar del nuevo ser lo esperado. Eres tú sin la somnolencia de tiempos pasados. Es tu despertar hacia el recordar y adentrarte en el camino de aquel quien tú eres. ¡Por fin dejas la forma para adentrarte en el fondo! Eres esencia, no materia. Esta es el vehículo por el cual aquel quien eres pueda manifestarse y cumplir con lo acordado antes de tu nacimiento.
Deja de buscar con tus ojos físicos. Hay enormes compuertas que se están abriendo en tu interior esperando ser cruzadas para llegar a la fuente inicial de donde procedes.
Lo esperado ha retornado.
Aquel quienes todos esperan eres TÚ.
Bienvenida amada alma. Eres honrada por todos nosotros por permitir ser aquella que eres al servicio de quien todos procedemos y somos: Dios.


Que el Amor y la Paz sean en cada uno de vosotros. 

1 comentario:

Ma.Eugenia Berumen dijo...

Gracias una vez mas Jordi, tus palabras elocuentes y sencillas resuenan en mi , sin pensarlas... Sólo sentirlas... Llegan al corazón. Abrazo de corazón a corazón.