lunes, 11 de marzo de 2013

Sobre la actitud


Hace unos cuatro días hablaba con alguien sobre un cambio de actitud en su vida en un aspecto concreto d’ella. Al día siguiente recibo una llamada de la misma persona preguntándome qué es actitud, qué diría que es la actitud.

Bien, hoy me gustaría deciros unas palabras al respecto. 

Podríamos definir la actitud como la manera concreta de encarar una situación o tipo de relación en nuestra vida.

Permitidme que os ponga un ejemplo: Tú quieres cruzar de un lado de la calle al otro. En muchas poblaciones hay unas rayas pintadas al suelo que son los denominados “pasos cebra”, lugar de paso para los transeúntes y donde éstos tienen preferencia ante los vehículos.

Podemos cruzar la calle o avenida con tres actitudes:

1.      Esperas que pasen todos los coches, por si acaso, y después, cuando ya no veas a ninguno, entonces pasas tú.

2.     Sabiendo que es un lugar de preferencia para los peatones, decididamente empiezas a cruzarlo, no antes sin haber mirado a la derecha y a la izquierda por lo que pueda llegar a ser. Avanzas, pero con precaución por si algún conductor va distraído.

3.     Tú sabes que son lugares de paso para los que van a pie, entonces, cruzas la calle sin mirar.

Éstas son tres actitudes ante un mismo hecho:

-        La primera mantienes una actitud pasiva ante el hecho. Hay demasiado miedo en ti y decides que todo aquello que pueda hacerte daño pase, y después tú ya darás el paso hacia donde quieres ir, lo que pasa, es que los supuestos peligros siempre están, y vas demorando tu proceso y el hecho de llegar allí donde tu corazón siente que debes de ir. Pasividad.

-        La segunda actitud es la decisión firme de saber que quieres ir allí, todo y así flexibilizas tus creencias de saber que estás en un lugar donde tú tienes preferencia por si después lo tengas que lamentar. Es flexible, decidido y estás atento a tu entorno para saber cuándo deberás de aminorar tu paso o acelerarlo. Caminas hacia delante pero adaptándote a tu entorno, de esta manera llegarás allí donde quieres sin sufrir. Decisión firme y flexible.

-        La tercera decisión es la de aquel que sabedor que está en un lugar de preferencia, él lo atraviesa pensando que los demás ya se adaptarán a él. Han de ser los demás quienes deban de disminuir la velocidad. Él cruza la calle solo mirando adelante sin estar atento a lo que sucede a cada paso. Los demás ya se adaptarán a mí. Rigidez, dureza y encierro.

Son tres maneras de cruzar una calle, una situación de nuestra vida. Depende de qué actitud tengamos, llegaremos antes allí donde hemos de llegar. Unos tardarán más por sus miedos, otros sufrirán porque no entenderán la incomprensión de su entorno hacia ellos, y los otros, los de la segunda actitud, sabrán qué hacer en todo momento, sorteando los obstáculos que se puedan presentar ante el camino, llegando ilesos, sanos y enteros.

Una actitud puede hacer que la vida te sonría o te haga sufrir. No es la vida, eres tú que has decidido actuar así ante ella.

Nuestra cualidad depende del tipo de actitud que tengamos ante nuestra existencia. No es importante lo que nos pasa, pero sí nuestra actitud ante el hecho.

 

Un abrazo.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Para estar en el presente (con el Hogar)


 


-        ¿Qué puedo hacer para estar en el presente?
-        Siente quien eres. Cuando lo sientas, estarás en el presente. Cuando sientas tu esencia, entonces te encontrarás presente en el ahora, porque tú eres presente.
-        Cuando hay una inmensa ilusión por los acontecimientos que se vienen anunciando en relación a mí, entonces debo de sentir mi esencia. Debo de poner mi Voluntad a este acto de reafirmación y sentir el ser que uno es. Últimamente, he tenido que ir a mi centro para no vivir de lo recibido. Son instantes de sentir el ser que eres e ir a tu interior para percibir el bienestar de tu propia esencia. Entonces, te sientes tan bien que te olvidas de todo lo demás. En mi caso, no tan solo siento la energía del amor en todo mi ser, sino que veo y siento la presencia de mis hermanos de la Luz. (Pausa). Una vez con ellos, me dejo llevar y aquello que antes podía ocupar mi mente y corazón por la alegría sentida, ahora se transforma en manifestación liberada de quien soy a la Unicidad de donde procedo. Es esto lo que me queréis decir, ¿verdad?
-        Cuando uno es uno mismo todo aquello que pertenece a vuestra dimensión deja de tener presencia. Os eleváis y sentís la despreocupación del instante que llamó vuestra atención. Aquello que recibís sólo es la dirección a seguir, no el camino. Éste lo hacéis vosotros en vuestro día a día. Haciéndolo confeccionáis los fundamentos de vuestro camino para llegar allí donde se os informó. Aquello que os transmitimos desde el Hogar, es la Luz al final del túnel, pero sois vosotros quienes debéis de cruzarlo. No es el final, sino una llamada a vuestro corazón para que pueda ver y animar a vuestro ser, muchas veces, para que sepáis que no estáis solos. No os debéis de centrar en lo percibido como tal, sino como referencia para tomar las decisiones según vuestro corazón a cada dilema y cruce que podáis encontrar en vuestro andar. A veces necesitáis un estado de ánimo para continuar y saber la dirección a seguir. Necesitáis saber que hay una esperanza, pero no como una ilusión irreal, sino como la realización de vuestra toma de decisión más adecuada emanada del corazón.
-        …
-        En algún momento os alejáis de vuestra esencia y necesitáis un indicador que os muestre hacia dónde ir. Nosotros os hablamos y vuestro corazón lo traduce para vuestro ser. Él sabe cómo haceros recobrar vuestra integridad. (Pausa). Aquello que recibís del Hogar es Luz y sabiduría para vuestro viaje actual. Así ha de ser para que cuando sintáis que debéis de ir a lo alto de la cima, no dirigiros hacia el valle. Ya no será vuestro lugar. Cada paso dado por vuestro ser hace variar las vibraciones de quien sois. No hay nada al azar.
-        …
-        Sentir quienes sois os llevará a la majestuosidad de vuestra divinidad. Estamos con vosotros para ayudaros en vuestro proceso. Siempre hemos estado y continuaremos estando para reunir a la Familia de la cual procedéis. Nos pedisteis ayuda para encontrar nuevamente el Hogar, y aquí estamos. Vuestras mentes iniciales os apartaron de la dirección pactada a seguir. Ahora ha llegado la hora que volváis allí de donde pertenecéis. Sentir vuestra presencia os ayudará a recordar quienes sois y de dónde procedéis. Sentid vuestra energía del Hogar y abrid las puertas de vuestro corazón. Cuando así sea en cada uno, allí estaremos nosotros para que muchos de vosotros nos podáis incluso ver.
-        …
-        Sentid el Hogar en vosotros. El Amor de él en vosotros se activará y, entonces, retornaréis al presente. Nosotros nos encontramos aquí. Existimos en cada instante de vuestro ahora terrenal. El Hogar se encuentra en ti. Siéntelo y deja que aquello que sentirás te rodee con su manto luminoso y puedas sentir la calidez de donde procedes y tus hermanos, nosotros, sabiendo que siempre hemos estado contigo y nunca estarás solo.
-        Tú, hermano de la Luz en la Tierra – refiriéndose a mí -; tú que has llegado a sentir la Unicidad con la Familia y tu corazón es la guía de tus pasos, sabes lo que se siente cuando sintonizas con nosotros. Tu vida ha cambiado y, bien sabes, que todavía más deberá de cambiar. Aquel que se abre al Hogar y se entrega de una manera plena e incondicional a quien os creó, vuelve a iluminar cuando estaba con nosotros en este plano, y lo terrenal se vuelve adicional, sabedor que lo esencial es su presencia en la vida que vivís. Nada le falta y es guiado por la dulzura del flujo eterno que lleva a la Voluntad Divina.
-        …
-        …
-        Sólo hay un camino: el de recordar quienes somos, y este recordar se manifestará al sentir cada conocimiento, cada percepción, cada sensación que vivamos. Canalizar este sentir nos llevará a darnos cuenta del verdadero potencial divino que todos tenemos para abrir las puertas de la divinidad que hay en cada uno de nosotros, y tener la visión elevada del verdadero papel de la terrenalidad – expreso.
-        Tu corazón habla bien alto y claro. Tu sabiduría es una con el Hogar. Tus palabras son la manifestación de tu sentir. Aquello que sientes, irradia la pureza de tu ser. Deja que todo sea. ¡Siente! ¡Siente! ¡Siente!. Abre las puertas del Padre en ti, y luego, déjate llevar porque otras lides te esperan. Nosotros estaremos contigo.
-        Hay quien puede preguntar: ¿cómo puedo sentir? – les pregunto.
-        No preguntes. No te muevas. No te inquietes. Desaférrate de lo que tienes. Entonces,….SENTIRÁS. Aquello que hay en ti necesita removerse para saber que estás vivo. Cuando nada tengas, entonces sabrás lo que es ser acogido por el Padre – me responden.
-        Que Dios os bendiga, hermanos. Mi Amor es Uno con el vuestro.
-        Nosotros estamos contigo y con cada uno de vosotros. No temáis. Abriros y nos sentiréis.
-        …
-        Te amamos. Os amamos – me dicen.
-        Así es y será – finalizo diciendo, sabiendo de la veracidad de mis palabras.

domingo, 3 de marzo de 2013

La Luz de las Palabras (69)



   "Las situaciones que vivís las experimentáis porque creéis en ellas, pero nada de esto pertenece a vuestra naturaleza divina. Sólo es el camino para llegar a ella." 


Que el Amor y la Paz sean en todos vosotros.