jueves, 31 de marzo de 2016

En el Hogar, sobre la Vida


-         ¿Qué es la Vida para vosotros? – les pregunto.
-         Los frutos de vuestro proceso son debidos a la manifestación de vuestra esencia. El camino a seguir para que así sea, es la vida, porque no hay ningún ser en el Cielo que no tenga camino hacia su elevación y la de los demás. (Pausa). Cada instante es un fruto creado anteriormente por vuestro libre albedrío. La vida es el movimiento de vuestro obrar para llegar a la consecución de la Intencionalidad Divina Superior. Todos pertenecemos a la Gran Familia Estelar, pero cada grupo de humanidad (de vida) sigue un ritmo y un proceso diferente según el Gran Plan Divino. Todos convergen hacia un mismo fin. Todos aportan su grano para la Gran Unificación Universal.
-         …
-         Lo que está siendo aquí donde nos encontramos, y en dimensiones superiores, e incluso donde vosotros estáis, es el ahora donde os encontráis elevando vuestra alma. Aquel que conoce sus orígenes y su naturaleza, abre las puertas el Hogar en su interior.
-         …
-         Estáis siguiendo las leyes que rigen el firmamento. Todos los universos están abrazados por estas leyes, donde su fin principal es llegar a la comprensión de la existencia, estéis donde estéis, dejando que el Amor abrace y guíe vuestros pasos. Será este Amor quien os abrirá todas las puertas hacia vuestra realización y plena manifestación en vuestro camino. Todos estáis unidos y os complementáis los unos a los otros, haciendo entre todos, la exaltación de la vibración suprema: el Amor.
-         …
-         Vuestra vida es única. Todos estamos atentos a vuestra evolución. Vemos que avanzáis rápidamente después de siglos de ceguera. En poco tiempo habéis dejado atrás, muchos, la irrealidad de vuestra visión de vida y estáis ayudando a las otras almas a elevarse y despertar de la inconsciencia.
-         Si tuvierais que expresar con una de nuestras palabras el momento del proceso actual, ¿con qué palabra lo definiríais? – les pregunto.
-         Corazón.
         En estos momentos siento como un cálido escalofrío sabiendo que así está siendo y que ésta es la palabra adecuada. Sabiendo lo que quieren decirnos, añado:
-         ¿Empezar a vivir desde el corazón?
-         Empezar a sentir la vida desde el corazón – me responden.
-         …
-         Sintiendo y obrando desde el corazón seguiréis el camino establecido en cada uno cuando estabais con nosotros. Así debe de ser y continuar siendo. Vuestro proceso os lleva a la elevación de vuestra alma, a adquirir un mayor grado de consciencia, y cada vez irá a más. Esta evolución os permitirá sentir el amor en vosotros. A medida que lo vayáis sintiendo más, nosotros y vosotros nos iremos acercando hasta la plena unicidad. Es el Amor lo que nos une y permite que Cielo y Tierra sean Uno. Esta es la dirección que estáis siguiendo. Toda la Familia Celestial estamos con vosotros. Valoramos todo lo que estáis haciendo y vemos como estáis trayendo el Hogar en vuestra dimensión. Algunos de vosotros os dedicaréis en pleno y seréis Luz en vuestro camino para abrir las puertas de la pureza para que toda alma que quiera llegar a ella y la sabiduría existencial pueda hacerlo. Vuestro mundo se está definiendo y dividiendo. No temáis porque todo lo que ahora estáis viviendo os llevará a la liberación de vuestra alma y al Amor en vuestro planeta. La Fuente os está alimentando para que así sea. No estáis solos, amados hermanos. La Familia, el Hogar del cual procedéis, os está guiando, amando y protegiendo. No estáis solos. Escuchad a vuestro corazón y sabréis del camino a seguir. (Pausa). No os centréis en lo que no coincide con vuestro sentir y lo que vuestro exterior valora, porque lo importante sostiene lo valorado desde la mente. Vuestro corazón os hablará y os dirá el camino a seguir en cada uno. Observar a vuestro entorno, porque el Cielo ya ha enviado a los seres de Luz puros de corazón. Ellos os ayudarán a abrir las puertas de la liberación de vuestra alma y el poder sentir aquel quien en verdad sois.
-         …
-         Os amamos y abrid vuestro corazón porque allí nos encontraréis. Que el Amor y la Paz sean en cada uno de vosotras, amadas almas.

-         Gracias hermanos. ¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Así es y será – concluyo diciendo.

jueves, 24 de marzo de 2016

El empoderamiento del ser

De víctimas a responsables. Éste es uno de los pasos que estamos viviendo y experimentando en nuestro proceso evolutivo. Hay un camino a seguir hacia la ascensión, la iluminación del ser donde nuestra alma se eleva para llevar a término aquello que hemos venido a hacer, estando relacionado con la Voluntad Superior a la cual todos estamos inmersos.
El cruzar la pasarela de lo que fuimos a lo que somos, nos lleva a sentir, a ver la vida y a actuar ante ella de una manera diferente. Cuando más vayamos dando pasos hacia nuestra honestidad, integridad, más nos iremos empoderando interiormente, pero no porque vayamos adquiriendo este poder, como algo externo a nosotros, sino porque nos iremos acercando a aquel quien en verdad somos. Este acercamiento y reconexión con nosotros mismos, nos permitirá ir recordando cada vez más, aquel quien somos y siempre hemos sido, en el fondo, pero que nuestra cultura, religión y educación nos han apartado de nuestra esencia y naturaleza.
No hay cambios sin una reacción del ser, y esto es lo que está sucediendo dentro de cada uno y, como espejo de nuestro interior, en todo el planeta. Hay una reacción por parte individual que hace que el colectivo también reaccione. No hay exterior sin un interior. No hay reflejo en un espejo si no hay una imagen que ver, una manera de ser que mostrar.
Somos responsables de nuestro exterior.
Somos responsables de nuestro interior.
Somos responsables de nuestra vida.
Cada vez son más las almas que se elevan y hacen engrandecer al ser que habitan.
Todos, desde que nacimos, ya siempre hemos poseído la capacidad de superación, el coraje, la firmeza y fortaleza para conseguir aquello que nuestro corazón nos dicte. Nuestro potencial va más allá de lo físico, de toda materia y fuerza bruta. Nuestra capacidad de materializar nuestros sueños no se manifiesta a través del movimiento, de luchar, cansarse e insistir constantemente para conseguir aquello que sentimos en nuestro interior, sino que el verdadero potencial de cada uno, la capacidad para ver realizados nuestros sueños, se percibe a través de nuestra actitud ante la vida y las circunstancias que en ella vivimos.
Cuando nuestra presencia crea apoyo, serenidad, paz y protección a nuestro entorno, algo está cambiando en nosotros.
Cuando, ante una situación supuestamente adversa u hostil nuestra actitud es de calma, tranquilidad y convencimiento absoluto conforme todo está bien y saldremos de la situación vivida con un aprendizaje para nuestro ser, entonces, querrá decir, que alguna cosa está cambiando en nosotros.
Estaremos recuperando nuestro poder interior.
Todo es una cuestión de visión de vida y entendimiento sobre lo que está sucediendo a cada instante. Cuando ves que todo tiene un sentido y para el mayor bien de todos,….entonces, estarás recuperando, conectando, con tu verdadera esencia. Estarás abriendo las puertas de la Consciencia Universal. Siendo así, verás que lo sucedido y lo que está sucediendo, tanto en tu vida, como en el planeta, tiene su fin y el abrazo amoroso del universo.
Nos dirigimos hacia nuestra plena integridad y manifestación de nuestra Divinidad.
Este empoderamiento manifestado nos llevará a darnos cuenta que somos responsables, y únicos responsables de nuestras vidas. No hay culpables externos por lo que nos ha sucedido o nos sucede. No hay a quien culpar, porque fuimos nosotros quienes dimos el consentimiento para que así fuera, y fuimos nosotros quienes empezamos a adentrarnos hacia nuestro malestar, alejándonos de quienes en verdad éramos. ¿Cómo podemos culpabilizar a otros si fuimos nosotros que le dimos el permiso para que todo fuera según fue o está siendo? Fuimos nosotros que tocamos el interruptor de nuestro camino de malestar y dolor. No hay ofensas contra nadie, porque lo que podamos llegar a sentir en nuestro interior está todo relacionado con nosotros mismos, por lo tanto, aquello que sentimos está dirigido a nosotros mismos. ¿Rabia quizás? Es hacia nosotros por lo que vivimos y queremos finalizar con ello. La rabia sería contra ti mismo por no ser tú y tener una actitud más amorosa hacia la situación vivida y tu ser.
Amadas almas, sé tú y verás abrirse las puertas de tu liberación y felicidad. No hay adversario más allá de tu piel, solo tu visión y tu actitud debido a tu mente. Es tu pasado, a través de tu mente, quien te hace ver lo que no es. Siente tu corazón y sabrás la verdad de tu existencia y lo que te rodea.
¿Te sientes limitado, impotente por no poder finalizar o acabar con una situación? Es tu visión de lo que fuiste lo que no te permite ver claro y encontrar el camino nuevamente hacia ti, tu bienestar.
Sois seres ilimitados, con todo lo que podáis llegar a necesitar para llegar a vosotros y materializar vuestra misión en esta vida. A veces no importa el saber qué he venido a hacer, sencillamente escucha a tu corazón y haz aquello que sientas en él. Él te irá guiando sobre lo qué hacer o dónde dirigirte si así ha de ser. No temas, amada alma, porque para llegar a ti no estás sola. Todos estamos contigo. Todo el Hogar, del cual procedes, y todos los que encarnamos en su momento, estamos siendo acompañados, guiados y protegidos como no lo habíamos estado hasta ahora. Expresa tu predisposición para llegar a ti y liberarte de todo aquello que no pertenece a tu naturaleza.
Tu consciencia te liberará y te permitirá vivir en la alegría, la serenidad y la sabiduría. Irás percibiendo con más claridad que la vida depende exclusivamente de ti. La calidad de vida depende solo de ti. Tu vida es un tesoro, un proceso a seguir para elevar tu alma y empezar a recordar aquel quien en verdad eres.
Estos son los tiempos anunciados para el fin de la humanidad, pero no para su extinción, sino para una manera nueva, más amorosa de vivir y relacionarnos con todos aquellos que habiten nuestro amado planeta.
Cuando más recordemos quienes somos, más nos responsabilizaremos de nuestra vida, de nuestros actos y expresiones. Nuestra palabra ya no será la nuestra, sino la de nuestra Divinidad. Nuestra presencia no será, tampoco la nuestra, sino la de nuestra Divinidad, y nuestros actos, llenos de amor y comprensión, tampoco, porque será nuestra Divinidad quien se manifieste cada vez más, a través de nosotros.
Nuestro potencial es divino porque cada uno de nosotros somos DIOS.
Los tiempos que vivimos nos llevan a recordar nuestra Divinidad, a conectar con ella y a manifestarnos tal como somos, aquel quien en verdad somos, no el que fuimos. Este ser se va alejando cada vez más de nosotros, porque no hay lugar para él en las nuevas energías.
Un nuevo ser va presentándose hacia la humanidad lleno de comprensión, sabiduría, serenidad y amor. Su luz permite la transmutación de todo lo que a él se acerca, allí donde está. Esta Luz y este Amor son parte de nuestra esencia. Siempre la hemos tenido en nosotros, y es ahora que la humanidad empieza a percibir de una manera consciente que es algo más que materia y que tiene un potencial para transformar y sanar, no solo su vida, sino toda la humanidad y la Tierra.
Tú eres el único responsable de tu vida.
Pensad que:

“El mayor empoderamiento es la consciencia de la responsabilidad de uno mismo hacia su vida. “


Que el Amor y la Paz sean en cada uno de vosotros. 

jueves, 17 de marzo de 2016

Ser diferente

-         Mamá, tú no eres como las otras madres – dijo un niño estando en casa con sus padres.
-         ¿Qué quieres decir, hijo? – le preguntó la madre.
-         Tú no eres igual.
La madre se acercó más al niño y se sentó en el suelo, a su lado, mientras este jugaba en la moqueta del comedor.
-         ¿En qué soy diferente? – le preguntó.
-         No hablas igual que ellas. Siempre me amas.
-         Sí, te amo, y los otros padres también aman a sus hijos.
-         Pero tú eres diferente. Amas diferente.
-         ¿Te gusta cómo te amo? – preguntó la madre.
El niño la miró y haciendo una sonrisa con una expresión de alegría asintió con la cabeza mientras decía:
-         ¡Sí!.
-         ¿Qué hacen ellas que yo no haga, o qué hago yo que, según tú, ellas no hacen?
-         Tú no gritas y esto me gusta. (Después de una pequeña pausa, continuó:) A veces estás callada y siento que estás muy bien y yo, entonces, también  me siento muy bien. Y me gusta.
-         …
-         Tú no te enfadas y me explicas las cosas bien. Yo las entiendo. Y más cosas – dice mientras continua jugando.
-         Me alegro, hijo. Siempre quiero lo mejor para ti. Todos los padres y las madres quieren lo mejor para sus hijos.
-         Sí, pero los tratan como a niños pequeños.
-         ¡Claro, y ahora tienes 4 años!
El niño miró a su madre y asintió con la cabeza. Entonces la madre precisó:
-         ¡4 años y medio!
-         Tú sabes lo que quiero decir – respondió el niño.
-         Para mí, - continuó la madre – lo más importante es el respeto y el amarte.
El niño le miró y se quedó quieto escuchándola.
-         Amo y valoro tu alma. Todos tenemos una aquí a dentro, – señalando el pecho -…y quiere volar. Yo quiero que la tuya extienda las alas tanto como puedas y vueles muy alto y me gustaría que lo hiciésemos juntos.
-         Y a mí también. Me gusta volar. Y me siento bien.
-         ¿Conmigo? – preguntó la madre
-         ¡Sí! – respondió el niño. ¡Y con papá!
La madre continuó estando a su lado y el niño mirándola, escuchando las siguientes palabras:
-         Lo más importante para mí es sentirte feliz, contento, y ver tu cara cada día. Me gusta cuando te veo…..y me pongo contenta. Me haces sentir bien y me lo paso muy bien contigo. ¡Sí!, me gusta jugar contigo al escondite y al hacer los puzles, y salir juntos con la bicicleta. Estoy muy contenta – continuó diciendo la madre – que hayas nacido en nuestra familia. Eres un ángel.
-         Mi otro Padre me dice que tú también lo eres.
Miró a su hijo y sonrió, entendiendo lo que le decía. A continuación dijo:
-         Te amo, hijo. ¡Ven! – dijo acercándose más a él y dándole un abrazo.
-         Yo también te amo madre.
Después del abrazo y sentir la calidez del otro, el niño preguntó:
-         Madre, ¿los otros padres también dicen que los aman (a sus hijos)?
-         Supongo que a su manera – respondió.
-         ¿Ves?, esto es lo que quería decir antes.
-         ¿Antes?
-         ¡Sí!, que tú eres diferente.
-         Y papá, ¿qué es diferente también?
-         Él es como tú.
-         Te amamos hijo.
-         Y yo también.